Un chileno en Brieva tras la huella paterna

Ángel, de pie con gorra, junto a su hijo Pedro, su nieto Rodrigo, y los Victoriano descendientes de Brieva de Cameros que le han acompañado en su visita al pueblo. :: F. D.
Ángel, de pie con gorra, junto a su hijo Pedro, su nieto Rodrigo, y los Victoriano descendientes de Brieva de Cameros que le han acompañado en su visita al pueblo. :: F. D.

Ángel Victoriano Barriga, un chileno de 84 años, ha podido conocer el pueblo donde nació su progenitor

Félix Domínguez
FÉLIX DOMÍNGUEZNájera

Decía José Antonio Labordeta en una de sus canciones: 'Regresaré a la casa, la casa de mi padre, abriré la ventana y que la limpie el aire'. Algo parecido acaba de hacer a sus 84 años Ángel Victoriano Barriga, chileno hijo de un emigrante de Brieva de Cameros, Francisco Victoriano, que acaba de visitar por primera vez el pueblo donde vio la luz su padre, alguien que para él, asegura, «era Dios en la tierra».

Para darle más énfasis a la afirmación recuerda que cuando su progenitor falleció, víctima de un cáncer de pulmón, «pues fumaba todo el día, pero sólo utilizaba una cerilla, prendía un cigarrillo con el siguiente», él tenía diez años y tres meses, «y el efecto fue tan fuerte, que yo caí con depresión infantil».

Sin embargo, su memoria se había quedado totalmente impregnada de los recuerdos sobre Brieva que su progenitor le había ido desgranando. Por eso, su hijo Pedro, doctor en Biología y que ha tenido ocasión de viajar a España en algunas ocasiones para dar conferencias en diversas universidades, un buen día se planteó hacer realidad un sueño que él intuía en la mente de su padre, traerle desde Chile a Brieva de Cameros para que pudiera conocer en vivo 'la casa de su padre'.

Su padre, Francisco, emigró desde Brieva a Chile y llenó de recuerdos de su tierra la cabeza de su hijo

Ángel Victoriano dice que «mi hijo me hizo la broma de traerme desde Chile para acá», haciendo gala de un fino humor que no lo frena ni la enorme emoción que le embarga tras haber pisado por primera vez en su vida «el suelo que pisó mi padre», algo que considera muy distinto a las fotografías que su hijo le había hecho llegar a través de Internet o en el papel de un calendario, del pueblo donde hunden sus raíces los Victoriano, un apellido que, partiendo de Brieva, se ha ido repartiendo por el mundo.

Cuando se le pregunta qué le parece el pueblo, él responde con sinceridad: «Me parece mentira porque cómo iba a pensar que algún día iba a atravesar los cerros para llegar acá». Deja claro que, de donde él viene, para poner rumbo al continente europeo hay que atravesar la cordillera andina, lo que allí llaman los cerros.

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