El yihadista detenido en Calahorra acepta 4 años de cárcel tras reconocer los cargos

El marroquí ha llegado a un acuerdo de conformidad con el fiscal | Admite que sufrió un proceso de radicalización, adoctrinamiento y autoadoctrinamiento y que realizó actividades de apoyo a los postulados de distintos grupos terroristas

LA RIOJA Logroño

Amine Boliyardane, el marroquí detenido en octubre de 2016 en Calahorra (La Rioja) por radicalizarse en la yihad a través de las redes, ha aceptado este martes en el juicio cuatro años de cárcel tras reconocer los hechos de los que se le acusa y llegar a un acuerdo de conformidad con el fiscal.

La Audiencia Nacional ha celebrado la vista oral contra este marroquí, acusado de los delitos de autoadoctrinamiento y enaltecimiento del terrorismo, en la que la defensa de Boliyardane ha llegado a un acuerdo de conformidad con la Fiscalía por la que ésta le ha rebajado la petición fiscal a la mitad, de ocho a cuatro años de prisión, informa la agencia EFE.

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Boliyardane ha reconocido los hechos de los que le acusa el ministerio público, por lo que ha admitido que sufrió un proceso de radicalización, adoctrinamiento y autoadoctrinamiento y que realizó actividades de apoyo a los postulados de distintos grupos terroristas que operan en las zonas de conflicto de Siria e Irak, principalmente el Dáesh.

En virtud al acuerdo con la Fiscalía, también ha aceptado el acusado 8 años de inhabilitación y dos de libertad vigilada.

Además de someterse a un proceso de radicalización, Boliyardane también apoyó explícitamente a través de las redes las acciones terroristas reivindicadas por el Dáesh en París y a los musulmanes que viajan a Siria e Irak para combatir en las filas de la organización terrorista.

Fue un vídeo publicado en internet por el acusado el 23 de octubre de 2016 lo que precipitó su detención. En él, aparecía una bandera del Dáesh y dos yihadistas, uno de ellos con un cinturón de explosivos.

Meses antes, había sido detenido en Pamplona un compatriota suyo que quería unirse a la organización yihadista, Salim Aghmir, quien regentaba una tetería de la que el acusado, que entonces residía en la capital navarra, "era asiduo".

Los investigadores dedujeron de ello que el acusado participaba "directamente en actividades relacionadas con el enaltecimiento y la difusión de propaganda de la organización terrorista DAESH".

Tras la detención de Salim Aghmir, Boliyardane "continuó de forma autónoma con su proceso de radicalización, adoctrinamiento y auto-adoctrinamiento terrorista".

De pronto, aumentó de forma evidente las medidas de seguridad "en un intento de que pasasen inadvertidas y, sin duda, ante su sospecha de estar siendo objeto de algún tipo de vigilancia policial", según informó en su día Interior.

Y además trasladó "de modo repentino y sorpresivo" su residencia a la localidad riojana de Calahorra, donde fue detenido poco después.

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