Pirotecnia y calderetes para terminar

La glorieta de Quintiliano vibró con el estruendo de una 'mascletá' que llenó el cielo de humo y columnas de colores. :: i. á..

Calahorra despidió ayer sus festejos de invierno con una 'mascletá' y el 'entierro de la cuba'

I. ÁLVAREZISABEL ÁLVAREZ

La pirotecnia fue protagonista por partida doble de la última jornada de las fiestas de invierno de Calahorra. Por la mañana, la 'mascletá' aérea en la glorieta de Quintiliano llevó al centro de la ciudad un espectáculo de ruido y humo de colores que nadie quiso perderse. Como homenaje a sus 30 años dentro de la comparsa de gigantes y cabezudos, el calagurritano Óscar Lacalle prendió la mecha de uno de los disparos pirotécnicos.

A última hora de la tarde, y de nuevo en la glorieta, se quemó la traca final de cohetes que echó el cierre a un intenso fin de semana de fiesta. El desfile de las peñas durante el 'entierro de la cuba' puso el punto a final a tres días de celebraciones en torno a los santos Emeterio y Celedonio.

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El Planillo de San Andrés acogió otro de los actos principales de la jornada. Los tradicionales calderetes de las peñas en este rincón del casco antiguo no defraudaron, y los calagurritanos pudieron compartir mesa y mantel en una degustación que este año tuvo una vertiente solidaria.

Las raciones de patatas repartidas por cada una de las seis peñas llevaban un euro de donativo, que se destinó a la Asociación Española contra el Cáncer. A la cita gastronómica no faltó el alcalde, Luis Martínez-Portillo, quien junto a los concejales Óscar Eguizábal y Raquel Moral, se acercó para probar los calderetes y saludar a las voluntarias de la AECC que colaboraron en la degustación.

La lluvia obligó a suspender la capea de la plaza

La última jornada de los festejos se vivió bajo un tiempo muy favorable. A pesar de ello, las precipitaciones registradas horas antes del encierro obligaron a suspender la capea posterior por el mal estado en el que se encontraba el ruedo. A cambio, el Ayuntamiento alargó la duración del encierro, que se desarrolló con una buena asistencia de público y sin incidentes.

Los más pequeños, por su parte, volvieron a disfrutar de las aventuras de Gorgorito, y de una fiesta infantil en el cuarto de la peña El Hambre. Y el teatro Ideal se llenó de folclore con las actuaciones del grupo Coletores y de los alumnos de la escuela municipal de danzas 'Isidra María Santos'.

No faltó tampoco el humor con los monólogos que Axlor Riezu y Juan Dávila ofrecieron para las peñas Philips y la Calagurritana, respectivamente. La tarde en la peña Riojana se disfrutó entre los cartones de su bingo solidario, mientras en la peña La Moza los más jóvenes participaban en un campeonato de futbolín.

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