QUÉ PEDIMOS PARA CALAHORRA

SANDA SAINZ - REFLEXIONES

Los Reyes Magos llegaron a Calahorra, pasó la Navidad y ahora toca volver a la realidad y dejar la ilusión de estos días a un lado. Hay que retirar las luces y adornos que iluminan nuestras calles y las convierten en un escenario diferente. Es momento de desmontar los belenes, que representan el significado de estas celebraciones, aunque algunos como el de la residencia de la Concepción se podrán visitar hasta el 28 de enero.

En las bandejas todavía quedan algunos dulces, pero el protagonista final ha sido el roscón. Comerlo ha supuesto el último esfuerzo gastronómico que da paso a la escalada de enero. Los niños y jóvenes recuperarán la normalidad mañana, y con ellos las familias, con la reanudación de las clases. El trabajo es otra cosa, apenas ha habido descanso para muchos. Estos días en las viñas los agricultores están podando las vides y los comercios aprovecharon las ganas de fiesta para aumentar las ventas.

La suerte de la lotería, de Navidad y del Niño, ha pasado de largo por aquí y es hora de comenzar la odisea de cobrar los recibos con los que recuperar algo de lo invertido.

Terminó un año, el 2017, de los más trágicos por los accidentes mortales en nuestras carreteras, sobre todo en la nacional 232. Un año repleto de actividades de todo tipo en Calahorra que indican el excelente estado de su tejido asociativo, ya que las asociaciones, peñas y clubes de la ciudad sustentan buena parte de la iniciativa de ocio junto con el Ayuntamiento.

Es momento de ver qué queremos para Calahorra en el 2018. A nivel deportivo, por supuesto, que el fútbol vuelva a darnos la alegría de terminar primeros de la Tercera División como ha ocurrido en las últimas temporadas, aunque pediremos que esta vez la suerte acompañe a los rojillos en su objetivo de ascender a Segunda B.

Podemos pedir que el deporte base se asiente, lo mismo que las distintas disciplinas que se practican en la ciudad; que el teatro Ideal nos dé buenos espectáculos con las funciones que acogerá y con los eventos musicales, y que el público los apoye para que la programación continúe y crezca.

Pedimos mejoras para el Casco Antiguo, tan necesitadas, y para la limpieza de nuestras calles y parques. La concienciación ciudadana resulta esencial, así como la implicación del Consistorio.

Pedimos que funcionen las iniciativas turísticas, desde la Semana Santa hasta las jornadas gastronómicas. También que deje de crecer maleza en el polígono del Recuenco y se dé un paso adelante a nivel industrial, si es posible...

Pedimos que la ciudad rompa de una vez por todas con la idea de ser capital de La Rioja Baja y esta se materialice. Para ello hay que tener una mentalidad más global y menos local. Calahorra ofrece servicios, un tejido comercial y agrícola histórico y un rico pasado, así como una situación privilegiada en el valle del Ebro. Hay que ponerlo en valor.

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