«El mundo del vino, como otros, está lleno de leyes injustas y de generosidad»

Paco Bescós con uno de los ejemplares de su nuevo libro. :: /L.R.
Paco Bescós con uno de los ejemplares de su nuevo libro. :: / L.R.

Este publicista, muy ligado a Calahorra, presenta su nueva novela policíaca ambientada en La Rioja Baja Paco Bescós Autor de 'El porqué del color rojo'

María Félez
MARÍA FÉLEZCalahorra

'El porqué del color rojo' es la nueva obra de Paco Bescós. Casado con una calagurritana , vuelve a elegir La Rioja Baja como escenario para una de sus novelas policíacas.

-Es publicista. ¿Qué le motivó para meterse en el mundo de la literatura?

-Una razón muy poderosa es que soy más listo por escrito que en persona. La publicidad podría ser la profesión más bella del mundo, y lo es cuando todo te resulta favorable, pero son demasiados factores los que intervienen y casi nunca coinciden. También influyó ese desengaño que vivimos los 'esclavos' vocacionales: a los 25 estaba convencido de que diez años después estaría 'cortando el bacalao' en alguna agencia multinacional; a los 35 me di cuenta de que no iba a suceder.

-No es calagurritano y, sin embargo, dos de sus obras tienen como emplazamiento la ciudad.

-Todo se debe a una cadena de causas. La primera y más importante, que mi mujer es calagurritana. La segunda, que cuando empezaba a pensar en escribir de forma más profesional, descubrí el juego de los borregos, lo que desencadenó toda la trama de mi primera novela. La tercera, que mientras me documentaba para esa novela me iba enamorando de los escenarios y los personajes. Había adquirido un compromiso involuntario con esta tierra y con un personaje, la teniente Lucía Utrera, alias 'La Grande', que, en este caso, es la protagonista absoluta de 'El porqué del color rojo'.

-¿Por qué el mundo del vino?

-Casi todas las historias policiales que me gustan se desarrollan en un universo cerrado. El mundo del vino cumple con esta norma. Pero además quería sacarle partido a ese universo casi industrial: el tractor, la tolva, la báscula, el sudor del bracero... Estos elementos escénicos me daban la oportunidad de contar historias humanas mucho más extremas, como la de una posible explotación laboral de los temporeros.

-Eso no es algo habitual.

-Efectivamente. Llegué a este tema a través de una noticia de hemeroteca. Cuando me documenté lo primero que aprendí es que la trata de personas para la explotación laboral en la vendimia, aunque sí se practicaba hace una década o dos, ha sido casi absolutamente erradicada, gracias a sanciones muy duras y a una vigilancia exhaustiva. Lo menciono varias veces en la novela.

-¿Conocía anteriormente el mundo del vino?

-Al documentarme para un proyecto publicitario conocí el testimonio de personas que habían sido víctimas de la explotación laboral. Así que sobre este aspecto, el más difícil, sí poseía información. El mundo de la viticultura, sin embargo, me era más desconocido. Pero fue muy sencillo y divertido. Bastó con salir al campo, mirar, preguntar, visitar bodegas... Y beber vino, claro.

-Primero la Semana Santa. Ahora, los viñedos. ¿Qué es más oscuro?

-La Semana Santa no tiene de oscuro más que su estética barroca, que tanto me fascina. El viñedo, sin embargo, como cualquier otro sector, está lleno de leyes injustas y otras justas, de lagunas legales, de triquiñuelas, de abusos, de generosidad, de trabajo duro y de otros que lo parasitan.

-¿Cuándo y dónde podremos encontrar el libro?

-A partir de la segunda quincena de enero en las pequeñas librerías locales. Yo soy partidario de ellas porque son donde mejor conocen los gustos de los lectores.

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