El friso de Cuní, en el sueño de los justos

Mural de Cuní del desaparecido edificio de Ibercaja y que hoy se encuentra en un almacén municipal.:: i. á./
Mural de Cuní del desaparecido edificio de Ibercaja y que hoy se encuentra en un almacén municipal.:: i. á.

El mural del escultor catalán sigue almacenado diez años después de desmontarse

I. ÁLVAREZ

Una década después de ser retirado del antiguo edificio de la sucursal de Ibercaja en el paseo del Mercadal de Calahorra, continua 'durmiendo en el sueño de los justos'. El friso del escultor catalán Eduardo Alfonso Cuní, que fue desmontado antes del derribo de aquel inmueble, se encuentra en los almacenes del parque municipal de Obras y Servicios a la espera de que el Ayuntamiento calagurritano decida donde reubicarlo.

El próximo mes de julio se cumplirán 10 años de la retirada de esta pieza escultórica, que fue donada al Consistorio por la constructora 'Luis Martínez Benito S. L.', después de que la asociación Amigos de la Historia de Calahorra reclamase su conservación ante la desaparición del edificio del Mercadal en el que se encontraba desde 1965.

De aquello han pasado 10 años y el friso continua guardado, a pesar de que en el mes de marzo del pasado año el pleno aprobó con la unanimidad de todos los grupos una moción del PSOE que instaba a colocar el mural cerámico en «una ubicación pública definitiva». En concreto, los socialistas propusieron instalarlo en el muro de contención de la calle Mediavilla entre el cruce con la avenida de La Rioja y el puente sobre el río Cidacos. La propuesta incluía además una evaluación del estado de conservación de la pieza.

Su autor, Eduardo Alfonso Cuní, hizo de esta obra una alegoría al ahorro. La pieza es un mosaico en relieve, en el que se representan, de izquierda a derecha, árboles frutales y un pastor acompañado por una cabra. En la zona superior, se hallan el sol, un arbusto, sembrados y la vid. En la parte central, dos personajes vestidos con túnicas llevan sus productos a la alegoría del ahorro, simbolizada en un rectángulo negro con diez monedas con efigies romanas. A su lado, se aprecian otras dos figuras, también con túnicas, que hacen entrega de una bandeja con frutos y una rama con frutas. A la derecha de la composición, aparece un campo de trigo, un carnero, un caballo, una paloma y un árbol frutal.

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