Con devoción a la Virgen del Carmen

La procesión a su paso por el santuario de la Virgen del Carmen. :: m.f.
La procesión a su paso por el santuario de la Virgen del Carmen. :: m.f.

Decenas de ribereños navarros y riojanos pasaron a visitar a la patrona de la ribera como cada 16 de julio

M. FÉLEZ

Con abanicos para sofocar el calor de la tarde, decenas de ribereños, navarros y riojanos, se acercaron ayer hasta el santuario del Carmen para visitar a la patrona de la ribera en un día marcado en rojo para los vecinos de los municipios cercanos a Calahorra. Se notó que la festividad cayó en domingo y fueron muchos los que a lo largo del día cumplieron con la tradición de hacer una visita a la Virgen.

Los actos comenzaron a las seis y media de la mañana con el tradicional y madrugador Rosario de la Aurora, después hubo misas a las siete, las ocho, las nueve, las diez, las once y las doce de la mañana todas ellas con buena presencia de fieles y devotos que cumple cada año con una tradición que viene de lejos en la ciudad.

Fue a las seis y media de la tarde cuando empezaron los actos vespertinos con el rezo del Santo Rosario al que acudió ya el obispo de la diócesis don Carlos Escribano que llegó a las seis de la tarde para acompañar a calagurritanos y ribereños en los festejos dedicados a la patrona.

Ya con el santuario lleno a rebosar comenzó a las siete de la tarde la misa oficiada por Monseñor Escribano a la que acudieron también los representantes municipales encabezados por el alcalde de la ciudad, Luis Martínez Portillo.

Una misa que contó con la música del Orfeón Calagurritano 'Pedro Gutiérrez' y la Agrupación Calagurritana de Pulso y Púa. Muchos fueron los calagurritanos que no pudieron entrar dentro del santuario y que tuvieron que quedarse en el atrio esperando a la salida de la Virgen que se hizo esperar hasta las ocho de la tarde.

Fue a esa hora cuando comenzó la tradicional procesión por las inmediaciones del templo que fundado en 1603 posee un gran retablo clasicista del s. XVII, obra de tracistas de la Orden, con una bella Virgen del Carmen barroca atribuida a Gregorio Fernández. Esta imagen fue coronada canónicamente como Reina de la Ribera el 16 de Julio de 1957, celebrándose este aniversario todos los años con la presencia masiva de fieles de toda la comarca.

Media docena de niños vestidos de comunión acompañaron el paso de la Virgen por los alrededores de un templo que durante la primera quincena de julio ha tenido una afluencia masiva de fieles que siguen cumpliendo con una tradición que en Calahorra pasa de padres a hijos y que generación tras generación atestiguan la importancia de la Virgen en la ribera del Ebro.

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