EL DECLIVE DEL CASCO ANTIGUO DE CALAHORRA

SANDA SAINZ REFLEXIONES

Año de nieves, año de bienes', dice el refrán, pero en Calahorra ha caído mal. De la alegría y emoción que supuso ver la ciudad de blanco en la primera nevada del año, se pasó a los daños provocados por el temporal. Corrimiento de tierras, calles cortadas por el peligro de edificios en ruinas en la zona histórica, árboles quebrados...

Está claro que el Ayuntamiento tiene un serio problema con el Casco Antiguo. Primero por el lamentable estado de muchas viviendas y segundo por la gran superficie que abarca. Bien es cierto que las calles cercanas a los ensanches se conservan mejor y nada tienen que ver con otras que parecen tercermundistas.

Se necesita una cantidad ingente de dinero para rehabilitarlas y hay que tener en cuenta la cifra dada por el Consistorio de 1.175 inmuebles sin habitar. ¿Cómo se enfrenta una administración a esto? ¿Para cuánto darán los casi 2 millones de euros de los fondos europeos de la estrategia EDUSI otorgados a Calahorra para renovar su Casco Antiguo?

Podemos repasar la hemeroteca y comprobar la cantidad de problemas y fiascos relacionados con esta zona. Mucho se ha escrito en los últimos años de Las Medranas y su promoción de viviendas, que terminó por paralizarse al descubrirse un torreón romano y varios lagares durante las obras. También se ha criticado en numerosas ocasiones la dejadez de la Plaza de la Verdura que ahora ha tenido sus consecuencias y requiere una intervención de urgencia antes de que los daños sean mayores.

La proliferación de ratas denunciada el año pasado, la fuga de aguas fecales en el Arrabal, las intervenciones de urbanismo en la demolición de viviendas, los derrumbes no controlados de casas abandonadas que afectaron a otras habitadas, la rotura del colector de la calle Doctor Fleming en fiestas de agosto fueron noticia en el 2017.

Lo peor, en febrero, fue la muerte de un hombre por asfixia en un incendio de su casa, situada en la Cuesta de la Curruca. Entonces se puso más que nunca de manifiesto la deplorable situación de la zona que mostraron los medios de comunicación incluso a nivel nacional, dando una muy mala imagen de la ciudad.

Lo ocurrido la semana pasada con el temporal de nieve es la puntilla. Supone un serio aviso para que todos, no sólo nuestros dirigentes (que deben tomarlo como una prioridad), también los ciudadanos, nos demos cuenta de la realidad y miremos hacia allí de otra manera, como algo propio.

El Casco Antiguo existe, aunque muchos no lo hayan pisado en años y otros no pasen del Raso. Su recuperación supondrá una mejora para Calahorra. Su declive, más si cabe, una vergüenza de la que todos somos responsables.

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