44 artesanos mostraron su trabajo en vivo en la feria de la peña Calagurritana

El vidrio soplado fue uno de los grandes atractivos de la feria. :: /Isabel Álvarez
El vidrio soplado fue uno de los grandes atractivos de la feria. :: / Isabel Álvarez

La calle Grande se convirtió ayer en un escaparate de objetos de madera, cuero, vidrio, barro y mimbre

Isabel Álvarez
ISABEL ÁLVAREZCalahorra

Artesanos de la zona norte de España, Castilla y León o Valencia mostraron ayer en Calahorra el trabajo de sus talleres. La 31 Feria de Artesanía de la peña Calagurritana convirtió la calle Grande y la plaza del Raso en un escaparte de todo tipo de piezas realizadas con las manos.

El alfarero, con sus vasijas de barro. El soplador de vidrio, que daba forma a los más diversos objetos de cristal. Las labores de cestería, el manejo del cuero, la preparación de rosquillas, los fardelejos de Arnedo... Todo un amplio abanico de labores artesanales que reivindicaban el valor de los productos elaborados de manera tradicional y con materias sencillas como el barro, la madera o el vidrio.

La feria de la peña Calagurritana, un clásico de los preliminares de las fiestas patronales de Calahorra que comienzan el próximo viernes, reunió este año a un total de 44 artesanos, 14 de los cuales estaban dedicados al sector de la gastronomía.

En los puestos distribuidos por la calle Grande hicieron gala de una profesión que va a menos, pero que se resiste a acabar en el cajón de la memoria. Artesanos como los que ayer se dieron cita en Calahorra no están dispuesto a que su labor se pierda. Por eso, muchos de ellos exhibían su manera de trabajar en la calle ante la curiosa mirada de los niños y la admiración que causaba entre el público adulto.

Porque la artesanía es para sus artífices más que una profesión. Es ante todo un modo de entender y vivir la vida.

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