Por San Antón, la gallinita pon

Numerosos calagurritanos llevaron a sus mascotas al Planillo de San Andrés para recibir la bendición de San Antón. :: i/Isabel Álvarez
Numerosos calagurritanos llevaron a sus mascotas al Planillo de San Andrés para recibir la bendición de San Antón. :: i / Isabel Álvarez

Las mascotas de los calagurritanos recibieron ayer la bendición de su protector

Isabel Álvarez
ISABEL ÁLVAREZCalahorra

San Antón es un santo muy refranero. 'Por San Antonio hace un frío del demonio' o 'Las cinco dan con sol, el día de San Antón' forman parte del acervo tradicional de dichos que se repiten en torno a esta fiesta. Sin embargo, ayer, uno de los más recordados del refranero entre los calagurritanos era el que dice 'Por San Antón, la gallinita pon', en alusión al periodo más fecundo de las 'pitas'.

Y aunque en la celebración en Calahorra de la fiesta de este santo no hubo gallinas, los animales fueron protagonistas un año más del Planillo de San Andrés en una jornada que desde el siglo XVIII se encargan de festejar con distintos actos los miembros de la cofradía de San Antonio Abad.

Perros, gatos, conejos y caballos

Los calagurritanos no faltaron a su cita con el protector de los animales, a quien le presentaron todo tipo de mascotas. Perros de todas las razas, gatos, peces, tortugas, periquitos, conejos y hámsters participaron en la bendición de los animales que cada año tiene lugar junto a la iglesia de San Andrés. Muchos de ellos asistieron igualmente a la eucaristía en honor a su patrón, lo que convirtió a la parroquia de San Andrés en casi el 'arca de Noé'.

Esta vez tampoco faltaron los caballos; el gran atractivo para los muchos niños que se acercaron al Planillo con sus mascotas para presenciar los actos preparados en torno a un santo que debe su popularidad a la protección que procuró a los animales.

Entre ladridos y maullidos estaba también las mascotas menos ruidosas: los peluches o animales de juguetes que algunos niños llevaron para ser bendecidos al igual que que se hace con los reales.

De la bendición se pasó a la tradicional rifa, contando de nuevo para ello con la ancestral ruleta de madera que la cofradía gira para ir sacando números. Los afortunados en el sorteo se llevaron a casa lotes de roscos, un cordero y un gorrín.

La bendición de las mascotas se produjo ante la imagen del santo, del que este año es mayordomo Ángeles Marcilla Benito.

Por otro lado, San Antón no solamente se celebró el domingo en Calahorra sino que también tuvo su espacio el sábado con la hoguera que prepararon sus cofrades en la plazoleta que lleva su nombre en el casco antiguo.

Hasta allí se acercaron decenas de calagurritanos para degustar y compartir unas patatas asadas junto al fuego, lo que demostró una vez más que esta tradición sigue muy viva y que le espera todavía un largo recorrido.

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