La Rioja

De ruta, al volante de un 'clásico'

Grupo de los Países Bajos, al volante de sus vehículos clásicos, saliendo del aparcamiento del Parador de Turismo de Calahorra. ::
Grupo de los Países Bajos, al volante de sus vehículos clásicos, saliendo del aparcamiento del Parador de Turismo de Calahorra. :: / Isabel Álvarez
  • Tres clubes de coches antiguos coincidieron en el Parador de ruta por España

Conocer España al volante de un coche clásico es una buena manera de hacer turismo para los propietarios de este tipo de vehículos exclusivos. Calahorra ha sido este fin de semana uno de los destinos de tres grupos internacionales de aficionados a los automóviles de época. Todos ellos coincidieron en el Parador de Turismo Marco Fabio Quintiliano, donde repostaron para descansar y conocer La Rioja.

El aparcamiento del parador calagurritano se convirtió así en un auténtico salón de coches clásicos, en el que se pudieron ver modelos tan valiosos y espectaculares como los de la mítica compañía Rolls Royce.

Desde los Países Bajos llegaron 22 de los 60 vehículos adscritos al club Austin Healey. «Son coches muy exclusivos, de hace al menos 60 años», comenta Alberto, uno de los responsables del grupo, antes de comenzar su ruta por La Rioja. Aparte de Calahorra, su paso por tierras riojanas incluyó, como no podía ser de otra manera, visitas a destacadas bodegas de la DOC Rioja.

A bordo de sus automóviles clásicos -la inmensa mayoría de ellos descapotables-, este club ha recorrido una ruta de 4.051 kilómetros, que concluye hoy lunes. El itinerario comenzó en Bilbao y, tras conocer parte del norte del país, se dirigieron a Portugal para desplazarse después a Andalucía. Desde el sur encaminaron de nuevo la marcha hacia el norte, pasando por Ávila y Calahorra para finalizar en Bilbao y regresar a casa. «Todos los años hacemos una ruta con diferentes coches", explica Alberto, encantado con la experiencia y con las regiones españolas que han descubierto. «España es muy, muy bonita, aunque la mayoría de la gente la conoce únicamente por la costa», sostenía este apasionado a los vehículos clásicos. «En todos los sitios nos hemos encontrado a gente muy amable, los hoteles estaban muy limpios y, cuando algunos de los viajeros han tenido problemas de salud, los han atendido muy bien», destaca sobre el viaje.

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