La Rioja
Javier Hernández, en su oficina de la Dirección General de Interpretación en Bruselas. :: J.H.
Javier Hernández, en su oficina de la Dirección General de Interpretación en Bruselas. :: J.H.

«El mejor intérprete es el que lo hace sin que se note su presencia»

  • Javier Hernández lleva 25 años viviendo en Bruselas encargado de la formación de los intérpretes de la UE

  • Javier Hernández Responsable de la formación de intérpretes en la UE

Se fue a Bruselas para tres meses y, como a tantos otros, la ciudad le atrapó y lleva viviendo allí más de 25 años. El calagurritano Javier Hernández Saseta es el responsable de la formación de intérpretes dentro de la Dirección General de Interpretación de la Comisión Europea.

- ¿Qué importancia tiene la traducción y la interpretación en la política europea?

- Lo importante es que todo el mundo puede hablar o escuchar su propio idioma y que cualquier ciudadano puede dirigirse a la Unión y recibir información de ella en su lengua materna. Eso ofrece más democracia, más cercanía y más transparencia. Somos el sistema de interpretación más grande del mundo.

- ¿No hace falta saber idiomas para ser representante europeo?

- Cuando hablas un idioma que no es el tuyo dices lo que puedes y no lo que quieres. Por eso desde el servicio de interpretación aconsejamos a los países que nos manden a sus mejores equipos independientemente de si saben idiomas o no. Pero es bueno que sepan idiomas para los encuentros informales que mantienen los políticos y en los que no estamos nosotros. En las reuniones que hablen su lengua, que nosotros nos encargamos de hacer el resto.

- ¿Qué diferencia hay entre la traducción y la interpretación?

- La traducción es escrita, la interpretación es oral, es la traducción simultánea en tiempo real. Ahí tienes que tener en cuenta el metalenguaje: las intenciones, la ironía. incluso los gestos. El mejor intérprete es el que no se nota.

- ¿Qué hay que tener para ser un buen intérprete?

- Un intérprete debe ser una persona curiosa, te debe interesar también la cultura del país. Para trabajar como intérprete hace falta dominar tu lengua materna y conocer, al menos, dos lenguas extranjeras. Cuanto más exóticas, mejor.

- ¿Qué idiomas habla usted?

- Hablo cinco: español, inglés, francés, italiano y portugués. Ahora estoy aprendiendo griego pero, como decía, casi me interesa más saber por qué un griego reacciona así ante un suceso u otro.

- Reuniones de altos dirigentes. entiendo que habrá un pacto de confidencialidad.

- Tenemos un código deontológico que nos impide revelar nada de lo que se hable en las reuniones a puerta cerrada. Hay que tener en cuenta que son reuniones en las que hay muchos intereses por medio.

- El proyecto europeo no se encuentra en su mejor momento.

- Desde Bruselas se trabaja con mucha ilusión por el proyecto europeo pero creo que no se han sabido vender bien las ventajas de estar unidos. Ahora sólo se ven las pegas pero hay que pensar cuánto nos costaría no tener una Europa unida: las exportaciones, la vuelta de las fronteras, incluso jurídicamente.

- ¿Como profesional qué fallos ve en la educación española para que seamos uno de los países con peor nivel de idiomas extranjeros?

- No creo que haya países en los que los ciudadanos tengan más o menos facilidad para los idiomas, no es una cuestión genética, creo que es cuestión de necesidad. ¿Los holandeses son buenos con los idiomas? Creo que no, su idioma lo hablan muy pocas personas y hay que aprender otros para comunicarse con el resto del mundo. A los españoles nos pasa lo contrario, nuestra necesidad de aprender un idioma ha sido menor. Les pasa lo mismo a los ingleses. Además no nos empapamos de otros idiomas. En Portugal hay mejor nivel de inglés porque la televisión proyecta todo en versión original.

- ¿Cómo se vive en Bruselas?

- La calidad de vida no es la de Calahorra pero tiene una fama inmerecida de gris y aburrida. Es una ciudad muy cosmopolita, con gente muy diferente y con una vida social y cultural que te ofrece muchas oportunidades. A nosotros nos ha dado mucho, sobre todo porque mis hijas han tenido la oportunidad de conocer a gente de muchas nacionalidades y de aprender idiomas de manera muy natural.

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