La Rioja

El Raso se aferra a la historia

A la izquierda de la imagen, nuevo aspecto que presenta el histórico edificio en la emblemática plaza del Raso de Calahorra. ::
A la izquierda de la imagen, nuevo aspecto que presenta el histórico edificio en la emblemática plaza del Raso de Calahorra. :: / Isabel Álvarez
  • Un edificio del siglo XIX ubicado en la emblemática plaza alojará tras su reforma una sala de juegos y locales para oficinas

Toda inversión es especialmente bienvenida en el casco antiguo de Calahorra. En un momento en el que la crisis económica, la despoblación o el cierre a marchas forzadas de muchos negocios han minado la actividad en la parte histórica de la ciudad, cualquier iniciativa emprendedora trae algo de esperanza a los vecinos de la zona.

Es lo que sucede estos días con el característico edificio de viviendas del siglo XIX de la plaza del Raso, que a su vez limita con la calle Grande y Toriles. Su fachada, envejecida por el paso de siglo y cuarto, presenta ahora una imagen renovada.

La intervención apenas ha requerido de una gran inversión. Prácticamente, una mano de pintura y algunas reparaciones han mejorado el aspecto de este inmueble, testigo mudo de todo lo que acontece en el Raso desde el año 1892. A la luz de los resultados, muchos residentes del casco antiguo elogian esta pequeña pero acertada obra, que «da un nuevo aire a la plaza», dice un vecino del Raso.

La llegada de un nuevo propietario a este histórico inmueble viene acompañada de novedosos planes para el edificio. Así, los bajos de la construcción, donde anteriormente se han alojado distintas actividades comerciales, se van a destinar a un salón de juegos con bar.

De otro lado, las viviendas del inmueble se están preparando para poder ser alquiladas como oficinas o locales de usos múltiples. El edificio se encontraba en buenas condiciones de habitabilidad, por lo que tan sólo ha necesitado algunas pequeñas reformas y una limpieza para ponerlo a punto. La inversión de la intervención realizada en el edificio ha rondado los 6.000 euros. «No se ha hecho una gran obra, pero ha quedado muy digno», opina un vecino.