La Rioja

Paso a paso a favor de la vida

El numeroso grupo de caminantes al principio de la marcha, antes de llegar al parque del Cidacos. ::
El numeroso grupo de caminantes al principio de la marcha, antes de llegar al parque del Cidacos. :: / María Félez
  • Más de 350 personas acudieron ayer a la marcha de otoño que cada año organiza la junta local de la Asociación contra el Cáncer

Pensando en los que más lo necesitan, tanto en los enfermos como en sus familiares; pensando en los que ya han pasado por la terrible enfermedad o en los que la pasarán en un futuro; pensando en la investigación, en la prevención y en la curación. Nueve años lleva ya la Junta local de la Asociación Española Contra el Cáncer organizando una marcha que se ha convertido para los calagurritanos en el primer acto solidario del otoño. En torno a 350 personas se dispusieron ayer a recorrer los más de doce kilómetros que separan, en ida y vuelta, la fuente de Caricente del centro de la localidad. La colaboración: los seis euros que costaba participar en un itinerario que ahora, en otoño, se convierte en un placer para los sentidos.

A las diez de la mañana se daban todos ellos cita en la puerta de la sede de la asociación para comenzar la caminata en una jornada en la que les acompañó el sol desde el principio al final. Con una temperatura casi veraniega, los paseantes fueron desde allí hasta la fuente natural recorriendo la ladera del Cidacos y pasando por campos de olivos, perales y vides, algunas ya vendimiadas por los agricultores calagurritanos.

Allí, en la fuente de Caricente, seca este año, tuvo lugar el avituallamiento: una manzana y frutos secos para todos los que habían logrado llegar hasta el punto más lejano del recorrido. Después camino de vuelta, esta vez por la zona del pantano El Perdiguero que albergaba también una ruta organizada por el colegio San Agustín.

A la llegada, y como siempre, los caminantes tuvieron su tradicional recompensa en forma de un plato de migas con uvas de la zona, mejillones, gambas y champiñones a la plancha. Un merecido ágape tras el esfuerzo realizado que se encargan de preparar los voluntarios de la asociación. Un puñado de personas que son las que realmente se merecen un homenaje tras el trabajo de los días anteriores para tener todo preparado al detalle y que lograron que cada año la afluencia sea mayor con el único objetivo de colaborar.