La Rioja

El pimiento, rey de la huerta otoñal

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El asado de pimientos, una tradición que se mantiene viva en la plaza del Raso. :: i.á.

  • Fresco, asado o en conserva, el producto estrella de la huerta de Calahorra vivió ayer su particular fiesta en el Raso

La llegada del otoño trae a Calahorra un aroma que abre el apetito. El olor a pimientos asados impregna muchas calles de la ciudad como consecuencia de que numerosos vecinos cumplen cada año con la tradición de prepararlos como manjar para conserva. Mantener viva esta costumbre y destacar un producto característico de la huerta calahorrana son los objetivos del festival del pimiento que por tercer año consecutivo se celebró ayer en la plaza del Raso.

El rojo fue el color predominante en esta fiesta, en la que el público pudo comprar pimientos frescos, asados, en conserva y hasta transformados en una mermelada que combinaba a la perfección con el queso. En los puestos del mercado tampoco faltaron los pimientos enristrados, preparados para dejar secar en balcones y ventanas.

Junto a los vendedores se colocaban los 'asadores'. Media docena de calagurritanos que al calor de los hornos de la lata daban vueltas y vueltas a los pimientos hasta que su piel quedaba totalmente quemada. Del hornillo pasaban directamente a manos de los 'limpiadores', quienes con delicadeza retiraban la piel carbonizada, devolviendo a cada pimiento su original color rojo.

Numeroso público no quiso perderse esta ancestral práctica. Y la plaza del Raso se convirtió así en un lugar de peregrinación para los amantes del pimiento. «A mí como más me gustan es con un 'chorretón' de aceite y unos ajillos», comentaba un señor a uno de los vendedores mientras se llevaba varios kilos de pimientos asados.

Recuerdo a Jesús Ruiz

El festival de ayer tuvo, por otro lado, muy presente a un calagurritano que en su negocio siempre colocó al pimiento como producto estrella. Jesús Ruiz, de la 'Casa de la Verdura', recibió un pequeño homenaje a título póstumo en el mercado. En el acto, a media mañana, el alcalde de Calahorra, Luis Martínez-Portillo, entregó una placa a su viuda como reconocimiento a la implicación de su marido con esta convocatoria y con las verduras de Calahorra.

En el homenaje participaron también la concejala de Turismo, Mónica Arceiz; la edil de Servicios Sociales, María José Torrecilla y la de Comercio, Raquel Moral.