Autol se desvive con sus fiestas

El momento más tradicional de los festejos es el pisado de las uvas para bendecir el primer mosto del año. :: m.f.
El momento más tradicional de los festejos es el pisado de las uvas para bendecir el primer mosto del año. :: m.f.

El acto más tradicional es el pisado de la uva y la bendición del primer mosto y los primeros champiñones, durante el día grande Los festejos grandes se celebrarán este año del 7 al 12 de septiembre

MARÍA FÉLEZ

Autol. No había duda, los autoleños, primeros participantes en el concurso 'Mi pueblo es el mejor' allá por 2013, también tenían que estar en esta nueva edición centrada en las fiestas tradicionales. La localidad riojabajeña cuenta con varios momentos al año que son de especial tradición, el primero en San Blas.

Es a principios de febrero cuando se viven de manera intensa las primeras fiestas del año. Hogueras, encierros y guisos de caza no dejan de sucederse durante esos días. Pero si algo destaca de esta fiesta es que miles de barzones se elaboran en las panaderías del municipio. Este tradicional bollo único de Autol sirve para que niños y mayores bendigan sus gargantas para el resto del año.

Y falta les hace a los catones, porque la fiesta no para en el municipio. Sólo un día después de San Blas se celebra Santa Águeda con otra de las tradiciones más arraigadas del municipio: los repiquetes de Santa Águeda. Los responsables de la Cofradía del Santísimo Sacramento suben de noche a la torre de la iglesia y desde allí se dan cientos de toques de campana unidos a frases graciosas dedicadas a distintas personas del pueblo. Todo el mundo está pendiente de escuchar si es protagonista de alguno de los repiquetes.

Carnavales, Semana Santa, fiestas de la Juventud con carrera de burros incluida... pero cuando los autoleños dan el resto es en las fiestas en honor a San Adrián y Santa Natalia. Con la llagada del primer mosto y los primeros champiñones, Autol se viste de fiesta en una semana cargada de actos para todos los públicos.

El chupinazo abre la fiesta desde hace unos años de manera limpia, con los pañuelos en alto y con una cuenta atrás emocionante.

Si algo cabe mención especial en las fiestas autoleñas son los encierros. Decenas de aficionados de la Rioja Baja y la Ribera de Navarra se acercan hasta allí para disfrutar de un recorrido circular con calles estrechas en el que las reses pueden aparecer por cualquier dirección.

Pero también hay otro acto especial, el que se celebra el día grande de las fiestas patronales. En la plaza del Ayuntamiento ante las pétreas figuras de los Picuezos y las reliquias de San Adrián y Santa Natalia se bendicen el primer mosto y los primeros champiñones. Dos autoleños han sido los encargados de pisar las uvas durante años para elaborar ese primer mosto, ahora son sus hijos los que lo hacen.

Después la fiesta no va a menos. Charangas hasta altas horas de la noche, degustaciones tradicionales como la que cada año hace el maestro chocolatero o la de migas de los mayores del municipio, llenan unos días en los que los autoleños reciben a vecinos e hijos del pueblo en una oportunidad única para disfrutar de su pueblo.

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