San Asensio se bebe la fiesta

La Batalla del Clarete reúne cada año a cientos de vecinos y visitantes, siendo la fiesta más multitudinaria de la localidad. :: miguel herreros
La Batalla del Clarete reúne cada año a cientos de vecinos y visitantes, siendo la fiesta más multitudinaria de la localidad. :: miguel herreros

La Virgen de Davalillo es protagonista de las celebraciones de septiembre y de la romería que tiene lugar en primavera La Batalla del Clarete es el evento más popular de la localidad riojalteña

CRISTINA VALDERRAMA* HARO@LARIOJA.COM

San Asensio. El clarete es una bebida que deja un regusto en el paladar. Y los vecinos de San Asensio aún perciben las sensaciones que vivieron el pasado domingo en su evento más popular. Hace cuarenta años que decidieron ensalzar su variedad de vino más característico y la peña que lleva su nombre, Clarete, organizó una batalla que riega a los asistentes con el vino claro.

Es la fiesta más reconocida de San Asensio y la que más le gusta también a Eneritz Blanco, promotora de la candidatura de la tercera edición de 'Mi pueblo es el mejor. Fiestas y tradiciones'. «Viene mucha gente y hay muy buen ambiente», reconoce esta joven vecina y natural de San Asensio.

Cada domingo más cercano a la festividad de Santiago Apóstol, el Pecho de las Cuevas se convierte en un río de clarete. Porque allí se sitúan los dos camiones que rocían al millar de asistentes que acude cada año. Es un día para disfrutar desde dentro, dejándose empapar y mojando a los demás, y también desde fuera. Porque quien sólo quiera verlo tiene la oportunidad de quedarse en la parte baja de la calle y observar cómo se desarrolla la fiesta.

Una fiesta que se 'coló' hace cuatro décadas en el calendario festivo de una localidad que disfruta sus fiestas patronales en septiembre. Ese fin de semana de julio aprovechan para realizar más actos dentro de la conocida como Semana Cultural. «El viernes suele haber conciertos, el sábado celebran el día del Danzador y por la noche hay una orquesta, para el domingo ir a la batalla», recuerda Eneritz.

A unos siete kilómetros de San Asensio se encuentra la ermita de Davalillo, donde buena parte del año reside la imagen de la patrona. El domingo siguiente al de Resurrección, los cofrades de la Vera Cruz portan en hombros a la Virgen del Rosario y junto a los sanasensianos y el grupo de danzas, recorren la distancia andando hasta la ermita.

Es una jornada que comienza bien pronto por la mañana y tras el almuerzo regresan con la patrona, la Virgen de Davalillo, que pasará el verano en San Asensio, para regresar de nuevo a la ermita en las fiestas de septiembre. «Es un día muy bonito con danzas, misa y fiesta en la plaza a la vuelta».

Los danzadores, con tradición arraigada en la localidad, y la banda municipal de música, a la que pertenece la defensora de la candidatura, son parte importante de todas las fiestas. Así como la peña Clarete y otras asociaciones.

Y es en septiembre cuando echan el resto. «Es una semana con chupinazo, reinas, vaquillas, disfraces, calderetas y la romería a Davalillo», enumera Eneritz Blanco. San Isidro, los Quintos o la fiesta de la peña son otros actos que en San Asensio se celebran por todo lo alto.

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