La tradición bajo la lluvia

Como manda la tradición, el sacerdote oficiante, Tomás Ramírez, abrió el juego del toro en Vico. :: E.P./
Como manda la tradición, el sacerdote oficiante, Tomás Ramírez, abrió el juego del toro en Vico. :: E.P.

El monasterio de Vico acogió las actividades de la romería de San Marcos y Hontanar

E. PASCUAL

El guión heredado desde los siglos tuvo que cambiar ayer. La lluvia se apuntó a su celebración y obligó a transformar la agenda tradicional de la romería de San Marcos y de la Virgen de Hontanar. Pero no impidió la tradición gracias a la constancia y ganas de los miembros de la cofradía y de los numerosos vecinos que se acercaron en la mañana de ayer hasta el monasterio de Vico.

Tras unas jornadas soleadamente primaverales, las previsiones grises se cumplieron y la mañana dominical avanzó con lluvia mientras numerosos arnedanos se alejaban del casco urbano para llegar al pórtico del monasterio de Vico, donde estaba prevista la salida de esta nueva edición de la romería, una tradición recuperada en el año 2002 por la cofradía adscrita a la Asociación Amigos de Arnedo y cuyo testimonio se remonta al siglo XVII.

Ante la lluvia, los representantes de la cofradía pronto asumieron que el plan de adentrarse por el sendero idílico del Pinar de Vico y ascender las laderas hasta la ermita de San Marcos no era recomendable, ni para las imágenes de los protagonistas ni para los participantes. Así, como ya ocurrió en el 2015, cuando también se apuntó la lluvia.

Tras la obligada búsqueda de plan alternativo, la cofradía celebró ayer una breve romería por el aparcamiento del monasterio de Vico, portando las mujeres la imagen de San Marcos y los hombres a la Virgen de Vico, como manda la tradición.

De este modo, se sobrepusieron a la lluvia y mantuvieron un guión muy similar al que se hubiera llevado a cabo de haber podido llegar hasta la ermita de San Marcos. Tras la breve procesión, regresaron al monasterio de Vico para celebrar una eucarístía. Y tras ella, uno de los momentos más singulares de esta tradición: el juego del toro, que abrió el sacerdote oficiante seguido capote en mano por representantes municipales y de asociaciones. Además, como hace cada año, la cofradía homenajeó a dos entidades por su colaboración: Amigos de La Rioja y la Guardia Civil.

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