La tradición abriga la noche

Con ambiente festivo, la tradición pasó de generación en generación en los repartos de patatas asadas como en la plaza de Vico. :: /Ernesto Pascual
Con ambiente festivo, la tradición pasó de generación en generación en los repartos de patatas asadas como en la plaza de Vico. :: / Ernesto Pascual

Al caer la tarde, los arnedanos celebraron ayer Santa Lucía con trece hogueras

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUALArnedo

Al caer la tarde y adueñarse la noche del descuento de horas de ayer martes, la ciudad del calzado se iluminó al cobijo de la tradición. Y también se abrigó. A pesar del frío, los arnedanos respondieran a la llamada de una costumbre que, sin fecha, se remonta a la Edad Media, la de celebrar a Santa Lucía encendiendo hogueras por la ciudad en la víspera de su festividad.

Aunando tradición pagana y religiosa, los arnedanos son herederos de una tradición que nació debido a un retraso que el calendario Juliano acumuló en la Edad Media, lo que llevó a la festividad de Santa Lucía a coincidir con el solsticio de invierno, es decir, a convertir esa fecha en el día más corto del año.

Como en otros lugares, en el valle del Cidacos también Herce, Santa Eulalia Somera o Autol, los arnedanos celebran desde la época medieval esta fiesta encendiendo en sus calles hogueras, apelando a que Santa Lucía significa «la que porta luz», además de ser patrona de las modistas, costureros e invidentes.

Los vecinos compartieron calor y también merienda y cena con patatas asadas, castañas y caldo

En el anochecer de ayer, trece fueron las hogueras que se prendieron en distintos puntos de la ciudad, dos más que el año pasado, promovidas por asociaciones o grupos de vecinos. Fueron las que se inscribieron a la llamada del Ayuntamiento, que solicitó que los promotores lo comunicaran con tiempo para que la brigada municipal dispusiera de vallas y arena para acotar las hogueras y evitar que la intensidad del fuego dañara el pavimento y para que la Policía Local estudiara sus afecciones al tráfico.

Ejerciendo como municipal, la de la Asociación Amigos de Arnedo se encendía sobre las 19 horas, con la noche ya caída sobre la plaza Nuestra Señora de Vico. Numerosos arnedanos, sobre todo niños, se acercaron a su calor. Muchos más fueron llegando, llamados por el reparto de la degustación de patatas asadas. Los voluntarios de la Asociación repartieron, un año más, los 500 kilos de patatas asadas entre los muchos vecinos que llenaron de ambiente la céntrica plaza.

La de los Amigos de Arnedo era el inicio de una ruta que invitaba a calentarse y compartir merienda y cena en otras, como la de los Vecinos del Casco Antiguo, la de la peña La Chispa -con reparto de caldo y frutos secos-, la de la Plaza Primero de Mayo, la de viviendas de La Paz, de la Asociación Casiquesí junto a la estación de autobuses...

Siguiendo esa ruta, también se reunieron vecinos en las calles Pablo Neruda, Carrera, El Sol, El Royo, Santa Eulalia e incluso en el bar La Oficina en el polígono El Raposal.

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