«De los casi 900 en la peña, más de 300 son niños»

«De los casi 900 en la peña, más de 300 son niños»

Cuando el hijo de Álvaro nació, uno de los primeros trámites que completó fue inscribirle como peñista de la Lubumbas. Así lo había hecho con él su padre, fundador de la peña arnedana. Así lo hacen tantos arnedanos, cada uno con su peña, regalando la herencia del espíritu de sus fiestas. «De los casi 900 que somos en la Lubumbas, más de 300 socios son niños y esperan siempre contentos para disfrutar del día de los Lubumbitas. Es bonito verles. ¡Tenemos cantera! Es costumbre apuntar en la peña a los niños recién nacidos, y así enganchas a muchos para siempre», sonreía Álvaro. «Desde pequeño ves cómo funciona la peña, cómo se vive... No puedo imaginar unas fiestas sin estar en una peña. Desde que nací soy de la peña, y no concibo vivir unas fiestas sin vestir de blanco y con los atuendos de la peña», asentía mientras su pequeño de dos años ayudaba en el reparto de la degustación de calamares.

En la recta final de las fiestas, el presidente de la Lubumbas se mostraba muy satisfecho de cómo van transcurriendo. «Todas las actividades que ha propuesto la peña han salido perfectas y el tiempo nos acompaña, incluso cuando se ha escondido el sol -valoraba-. Podemos estar contentos de cómo las estamos disfrutando».

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