Un mercado de encuentro y sabor

Arturo Colina y José Ángel Lalinde iniciaron el pisado de la uva al mediodía. :: E.P.

La segunda jornada del Mercado del Kan de Vico reivindicó la gastronomía y los vinos arnedanos

E. PASCUAL

Como ejemplares súbditos, los arnedanos y sus visitantes volvieron a cumplir ayer la orden solemne dada por el Kan de Vico: salir con respeto y afán de convivencia a disfrutar. Así fueron las palabras de José Ángel Lalinde, encargado de homenajear su figura, en la apertura el sábado del Mercado. Y el público cumplió disciplinadamente durante la jornada de ayer.

A las 11 de la mañana, las puertas de la decimonovena edición del Mercado del Kan de Vico se abrieron para, por segunda jornada, rememorar los usos y costumbres de la época medieval en la que convivían en la ciudad las culturas árabe, judía y cristiana.

Organizado por la Asociación de Vecinos del Casco Antiguo con el apoyo del Ayuntamiento, el Gobierno de La Rioja y Fundación Caja Rioja, el público volvió a adentrarse en sus más de 80 puestos artesanos. Cataba, observaba, gustaba, compraba. Y paseaba. Y se encontraba. Cumplía así el deseo del Kan, del jefe de la comarca: alejarse de las obligaciones, parar el tiempo y disfrutar de encuentros con conocidos y desconocidos.

Junto a los productos, el público también disfrutó de los talleres de oficios antiguos mostrados por los artesanos del vidrio, esparto o mimbre. El viaje en el tiempo se completaba también con deliciosos sabores y sugerentes aromas.

Porque, como subrayó el alcalde Javier García, el Mercado es lugar de encuentro y convivencia, y también de gastronomía. Para reivindicar el sabor local, en concreto el de sus caldos, la Cooperativa Nuestra Señora de Vico celebró el pisado de la uva, que reconoció la figura del Kan y la de Arturo Colina, director de Fundación Caja Rioja, por su apoyo a la bodega y a la ciudad de Arnedo. Degustación de sardinas o la ruta de pinchos de las jornadas 'Menudos y Huertas' siguieron alimentando la jornada festiva.

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