Mamá, yo os declaro

Un momento de la ceremonia civil en la que el alcalde arnedano casó el sábado a su madre. :: lr
Un momento de la ceremonia civil en la que el alcalde arnedano casó el sábado a su madre. :: lr

El alcalde arnedano, Javier García, ofició este sábado la boda de su madre, Marisol

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUAL

Cuando Javier García Ibáñez se presentó como candidato por el Partido Socialista a la Alcaldía de Arnedo hace dos años era consciente de que le esperaban muchos momentos malos, pero también muchos buenos. Negociar acuerdos y presupuestos con la oposición, lidiar con los problemas de los vecinos y tomar decisiones, firmar decretos y bandos, enfrentarse a sucesos e imprevistos... Y junto a los peldaños a superar, otros muchos que saborear, como promesas cumplidas, agradecimientos de vecinos por atenciones realizadas... y también las bodas civiles. Javier García Ibáñez era consciente de todo ello... pero no tenía en cuenta que ser alcalde le depararía uno de los días más especiales en su vida: casar a su madre.

Fue en el mediodía de este sábado en el salón de actos del Ayuntamiento arnedano. Ante el alcalde de Arnedo, Raúl Bustamante y Marisol Ibáñez. Su madre. «En toda mi trayectoria política, con momentos muy malos, siempre he tenido el apoyo de mis padres. Y el resultado de ese apoyo es ser hoy alcalde y, debido a un puñado de circunstancias, eso me ha permitido casar a mi madre. Es una espiral curiosa y emocionante», sonríe Javier mientras los recién casados hacen las maletas hacia el crucero que les espera como viaje de bodas.

En el Ayuntamiento de Arnedo, desde el 2003, ha oficiado media docena de bodas como concejal. Desde que tomó el cargo de alcalde, rondan la decena. Emocionante fue la boda de una de sus primas. Sin duda, distinto fue encontrar a su madre sentada frente a él, a sus 54 años, en sus segundas nupcias tras diez años de relación con su pareja. «Confluyó en la misma situación que les casa el alcalde y su hijo», asiente. Por ello, el encorsetado acto de lectura por parte del oficiante de los artículos 66 al 68 del Código Civil se convirtió en un discurso más personal. «Tuve que guardar la compostura todo el momento... eso sí, tuve que hacer esfuerzos sobrehumanos para no emocionarme, pues es muy bonito ver contenta y feliz a tu madre en ese momento», describe.

«Les casó el alcalde, pero les dediqué palabras que sólo puede decir el hijo»

En su mandato, García ha vivido el nacimiento de su segunda hija y la boda de su madre. Para evitar la emoción de ese momento en el salón de actos acicalado para la ocasión junto a su mujer Virginia, confiesa que leyó el discurso y vio el emocionante vídeo que les prepararon varias veces antes. «Me fui llorando de casa, porque quería que les casara el alcalde. Pero les dediqué palabras que sólo las puede dedicar el hijo», sonríe.

Fotos

Vídeos