La leyenda se hace historia

Arnedanos y vecinos de toda la comarca llenaron la antigua iglesia para asistir a la inauguración de su recuperación. :: E.P./
Arnedanos y vecinos de toda la comarca llenaron la antigua iglesia para asistir a la inauguración de su recuperación. :: E.P.

El monasterio de Vico recupera las ruinas de su cripta y de la iglesia original

ERNESTO PASCUAL

«Este lugar es bandera de Arnedo y referencia espiritual, donde se pasa de la leyenda a la realidad, herencia de muchas generaciones y que queremos legar a las próximas». Fueron las palabras con las que ayer José Ángel Lalinde, quien fuera director del colegio La Estación, describió lo que significa el monasterio de la Virgen de Vico para los arnedanos.

Ese significado lo personalizaron también los cientos de vecinos y de otras localidades que llegaron hasta su paraje para celebrar los 40 años de la llegada de las hermanas cistercienses y para festejar la recuperación parcial de las ruinas de su iglesia y su cripta original.

Donde la leyenda cuenta que la Virgen de Vico se apareció al Kan, el jefe de la comarca erigió a finales del siglo X una primitiva iglesia. En el XVI creció en el lugar un convento franciscano. De él, a los arnedanos sólo les han llegado estas ruinas. Como todo en la zona, los franceses lo asolaron a principios del XIX. En época de desamortizaciones, el político riojano Salustiano de Olózaga lo compró en 1844 para convertirlo en residencia de verano. Un siglo después, su nieta, Blanca de Olózaga, restituyó el convento a los franciscanos. En 1975, los arnedanos José Ruiz Agustín y Victoria Cabello Muro lo compraron, para donarlo dos años después a las monjas cistercienses de la Trapa, tal y como relata Minerva Sáenz en la 'Historia de la Ciudad de Arnedo'.

En el 2008, la antigua iglesia vivió una primera consolidación, además de definir una sala de exposiciones. Pero quedaba una parte fundamental por hacer, su cubierta. A la intemperie, sus muros seguían deteriorándose. Sobre el proyecto del arquitecto arnedano Ramón Ruiz, los trabajos han cubierto la ruina de la iglesia y conservado sus muros y suelo, devolviéndola al uso para celebraciones religiosas y culturales. Con un presupuesto de 360.000 euros, los fondos europeos del programa Leader Plus gestionados por la Asociación para La Rioja Suroriental han financiado el 75%, corriendo el otro 25% a cargo de la comunidad religiosa, que llama a la sociedad arnedana a colaborar para afrontar esa cuantía. Además, bajo el santuario, el desescombro ha devuelto la cripta original, un lugar especial que ofrece 85 columbarios para depositar las cenizas de los difuntos donde, durante siglos estuvo la virgen.

El estreno de esta rehabilitación parcial quiso coincidir con la conmemoración de los 40 años de la llegada de la comunidad cisterciense a Arnedo, al monasterio. Junto a cientos de arnedanos, se sumaron a la celebración las vírgenes del Prado de Préjano, de Nieva de Herce, la Virgen Blanca de Santa Eulalia Bajera, la del Pilar de Arnedo y la de Valvanera, a las que trajeron sus devotos en peregrinación. Con emoción, sabían que escribían una página más en la historia de Arnedo.

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