Interesante regreso de 'El Pilar' a Arnedo

Antonio Catalán 'Toñete', frente al sobrero 'Cigarrón' en el Arnedo Arena. :: sonia tercero/
Antonio Catalán 'Toñete', frente al sobrero 'Cigarrón' en el Arnedo Arena. :: sonia tercero

Ángel Jiménez dio la vuelta al ruedo en el primero de la tarde en una novillada sin trofeos Al menos tres novillos pudieron irse desorejados en el primer festejo de la Feria del Zapato de Oro

ISIDRO DEL PINO ARNEDO.

Hacía diecisiete años que 'El Pilar', una de las ganaderías punteras de nuestra cabaña brava, no enviaba novillos a la Feria de Arnedo. En otros tiempos, Tejela, Rafael de Julia, Morante de la Puebla y el mismo Diego Urdiales cosecharon sonados triunfos en el viejo coso arnedano con este hierro. El encierro de ayer era una incógnita, como todos, pero después de ver el juego de sus hermanos mayores en varios festejos esta temporada, un servidor albergaba esperanzas sobre lo que podían dar de sí los novillos y aunque un tanto desiguales en presentación, lo cierto es que primero, tercero y quinto bis, en mayor o menor medida, han ofrecido posibilidades de triunfo a sus respectivos novilleros.

Regresaba al Arnedo Arena Ángel Jiménez, novillero ya cuajado y con el añadido de haber cortado en la presente temporada una oreja en Las Ventas. En su primero, un novillo al que recibió por verónicas y que en un rematé clavó los pitones en la arena girando sobre sí mismo y sufriendo un formidable golpe en los riñones, le dio fuerte en el caballo y aunque inicialmente blandeó algo a consecuencia de la paliza, se fue viniendo arriba ayudado en una buena brega de Manuel Galán, embistiendo con una clase extraordinaria por ambos pitones. Jiménez se lució en series suaves por el derecho buscando la media distancia que requería el utrero, si bien por el pitón izquierdo no existió tanta comunión. Falló a espadas y dio la vuelta al ruedo. En su segundo, un animal noble pero con más sosería, a pesar de recibirlo a porta gayola, no aportó ese puntito de picante que le faltaba a la faena para que aquello llamase la atención del público que cubría los tendidos en algo más de un tercio del aforo.

Antonio Catalán 'Toñete' estuvo firme con el primero de su lote, un novillo complicado que si bien tomaba la pañosa por abajo, no se olvidaba de soltar un tornillazo al final del muletazo que ya en banderillas había anunciado por ambos pitones. Tras una faena de lucha acabó con una serie notable por el pitón derecho y con una estocada entera un tanto perpendicular. Su segundo novillo, un precioso colorado, fue devuelto por lesionarse la mano derecha. El sobrero fue un animal más vasto al que la cuadrilla tuvo mucho respeto desde que fue cogido sin consecuencias Gómez Escorial en banderillas. El novillo humillaba por ambos pitones, pero no era fácil ni en distancias ni en terrenos ni en pulsos y esa dificultad hizo que 'Toñete', pese a su esfuerzo, no lograse adecuar su toreo al escaso recorrido de 'Cigarrón'.

Un animal con peligro

Para Pablo Mora fue el mejor ejemplar del encierro. 'Lirillo' parecía justo de fuerzas, de hecho lo estaba y a buen seguro que el presidente valoró su devolución a los corrales, pero el animal, bendita sea la casta, se afianzó en la arena, yendo a más profundo en cada serie y exigiendo un oponente que templase y parase su gran embestida. Quizá la bisoñez y las ganas de Mora no fueron suficientes, pero se vieron detalles y muletazos sueltos de buen trazo. Fue tardo matando y el público silenció su labor. En su segundo, último de la novillada, poca cosa pudo hacer ante un animal soso con poco recorrido y con ninguna fijeza. El peligro más que sordo, era evidente porque en ningún momento el novillo iba fijo en la flámula, acordándose una y otra vez de lo que se dejaba detrás. Mató de entera un pelín atravesada y de nuevo hubo silencio.

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