Una historia de impresión

Chechu León, ante una máquina de impresión digital. :: /Ernesto Pascual
Chechu León, ante una máquina de impresión digital. :: / Ernesto Pascual

Gráficas Isasa cumple 53 años dando servicio especializado en impresión de calidad con trece trabajadores

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUALArnedo

arnedo. Desde un local de 30 metros cuadrados en el centro de la ciudad del calzado, en la calle Virrey Lizana, comenzó en agosto de 1964 el relato de una empresa que ha ayudado a contar, mostrar y compartir la historia reciente de Arnedo.

La inquietud de José María León Quiñones, con el apoyo de su hermano Jesús y de sus padres José León Herrero y María Quiñones Otaño, puso en marcha Gráficas Isasa en aquel local repartido en dos estancias, una para taller con una máquina de imprimir tipo Minerva y otra para tienda y librería. «El trabajo en cartonaje le llevó a pensar en montar la imprenta», recuerda su hijo, Chechu León, que ha tomado el relevo de este negocio familiar tras enfocar sus estudios por las Artes Gráficas en Formación Profesional. «¡Es mi casa! De hecho, en su segunda ubicación, en avenida Deportiva, ocupaba los bajos del edificio donde yo vivía. Desde bien pequeño comencé a enredar ahí... y empezó a gustarme, tanto por ver a mi padre y a mi tío trabajando juntos como por la película en la pre-impresión», sonríe.

El avance de la empresa y de la necesidad de los tiempos le llevaron en 1976 a trasladarse a avenida Deportiva, junto a la emblemática fábrica de Sevilla. Mientras, mantenía la librería y papelería en Virrey Lizana, en un bajo frente a la original. Ahí introduce un laboratorio fotomecánico y una máquina con sistema offset. Otro cambio tecnológico, la llegada de la era digital, invitó a Gráficas Isasa a mudarse a finales de 1987 a una nave de 1.000 metros cuadrados en el polígono Planarresano, sus actuales instalaciones, donde trabajan trece personas.

Ante el alto porcentaje de cuerpos de impresión a lo largo de la ribera del Ebro, motivado por el negocio de las etiquetas para bodegas, conserveras, etc., Gráficas Isasa optó por especializarse en otros ámbitos, como trabajos en catálogos -sobre todo para mueble, calzado, etc.-, trabajo comercial para agencias de publicidad desde finales de los 80 y, tras la crisis, para el cliente final, libros de arte, etc. «Nos hemos especializado en trabajos delicados, complicados, como los catálogos para muebles. De hecho, hemos tenido fama de dar una buena calidad... y también hemos hecho trabajos de batalla», describe su responsable.

Y junto a lo empresarial, Gráficas Isasa tuvo claro su compromiso con Arnedo y su historia desde el inicio. Así, en 1948 publicó el primer número de su ya hoy clásico libro de fiestas. Su calendario también es de lo más buscado cada nuevo año de la mano de su magnífico archivo fotográfico. «Somos imprenta de y del pueblo», asevera León.

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