Los guardianes del futuro

Los primeros padrinos de árboles, junto a sus padres y representantes del Consistorio y de la brigada de jardines arnedana. :: E.P.

Ocho niños dan inicio a la campaña 'Apadrina un árbol' del Consistorio arnedano

E. PASCUAL

Ocho de los árboles que dan vida, oxigenan y acompañan el día a día de la ciudad tienen padrinos. Padrinos muy jóvenes, que irán creciendo y viviendo junto a ellos, a su sombra, bajo su mirada.

Con el objetivo de fortalecer la conciencia sobre la importancia de su presencia en la ciudad, el área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Arnedo ponía semanas atrás en marcha la iniciativa 'Apadrina un árbol'. Los primeros ocho padrinos ya han respondido. «El objetivo es vincular una vida a un árbol» explica el concejal de Urbanismo y Medio Ambiente, José Luis Rubio.

Ocho niños de diversas edades han apadrinado encinas, cipreses, fresnos, palmeras y robles en distintos puntos de la ciudad: las calles Farsía, del Este, San Blas, avenida del Cidacos, barrio La Paz o el parque del Cidacos. «Queremos unir personas con árboles para que les cojan cariño, a ellos y a la naturaleza y, para ello, la mejor manera es conocerlos», explica el responsable de la brigada de jardines del Ayuntamiento arnedano, Carmelo Pérez-Aradros.

La iniciativa quiere reforzar la conciencia sobre los beneficios de los árboles en las ciudades

La forma de realizar el apadrinamiento es sencilla. Los interesados han de acudir a la oficina de atención al ciudadano del Ayuntamiento y mostrar su solicitud, por la que deberán abonar 20 euros. Las cuantías recaudadas por esta iniciativa las destina el Ayuntamiento a recuperación de zonas degradadas y a jardines de la ciudad. A partir de ahí, la brigada de jardines coloca una placa en el árbol apadrinado en la que se describe el nombre común y científico de la especie y el del padrino. «Es una labor pedagógica, pues queremos crear un jardín botánico por toda la ciudad, de modo que los vecinos reconozcan las especies por su corte, su fruto, etc.», expone Rubio.

Como ejemplo, Jesús apadrina una encina. «Es el Zeus, el árbol para hablar con los dioses», le cuenta Pérez-Aradros al chaval. A la vez, relata a los familiares que los árboles ayudan a paliar los ruidos en las ciudades, les dan vida al acoger animales e insectos, nos brindan frescor con su sombra, oxigenan... «Queremos que los niños aprendan a valorar el entorno en el que viven a través de reforzar las políticas de medio ambiente con un urbanismo racional y sostenible, con medidas de conciencia y pedagogía», explica el alcalde, Javier García. Para darlas a conocer, el área de Servicios Sociales lo ha trasladado a las matronas del centro de salud para que lo comuniquen a los padres.

Fotos

Vídeos