«Construimos una sociedad de emoción, no de opinión»

Rosa Mª Calaf, ayer al dirigirse a estudiantes arnedanos. :: E.p./
Rosa Mª Calaf, ayer al dirigirse a estudiantes arnedanos. :: E.p.
Rosa Mª Calaf | Periodista

Rosa Mª Calaf Periodista

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUAL

Rosa Mª Calaf se dirigió este jueves a arnedanos de todas las edades con la misma pasión y fuerza con la que ha compartido sus crónicas por medio mundo con los españoles. Jubilada de una profesión que no entiende de jubilaciones, la veterana periodista sigue en la brecha con su propósito de hacer entender que el conocimiento y saber informarse conducen a la libertad. Fue el mensaje que reiteró al mediodía a estudiantes de Bachillerato en el IES Virgen de Vico y por la tarde a todo el que se acercó al Teatro Cervantes en la apertura de la sexta edición del ciclo Febrero es Pública.

-¿Cómo observa este ciclo organizado por las asociaciones de madres y padres de los cuatro centros públicos arnedanos?

-Produce una enorme satisfacción: llamar la atención sobre la necesidad de pensar se repite poco. Y debería ser obligatorio en todos los centros. Llevo cinco años trabajando con adolescentes con la Fundación La Caixa. Una de mis obsesiones es la creación de sentido crítico. Y eso hay que elaborarlo desde la más temprana edad. Uno de los graves problemas que adolece el mundo es la falta de sentido crítico y cómo se ha hecho creer a las personas que están informadas y que saben, cuando realmente están, en el mejor de los casos, entretenidas.

-¿Qué les cuenta a los jóvenes para que no se moldeen todos bajo la misma visión?

-Se ha conseguido lo perfecto: creer que la gente es libre y ejerce su libertad. Pero para eso hay que saber: si estás mal informado, sobre elementos erróneos, falsos, banales, la ejerces mal y hay mucho riesgo de equivocarse.

-¿Cómo reaccionan los jóvenes ante su llamada?

-Siempre hay un grupo que está interesado y otro que está más a su bola. Para que vean lo que es no ser libre les pongo imágenes de Corea del Norte. Les llamo a que ellos pueden decidir, pero pueden decidir bien o mal... y esa diferencia la marcan ellos. Quienes no quieran conocer han de ser conscientes de que su vida no la van a decidir ellos, sino que van a ser otros los que las van a dirigir, y no necesariamente en su interés. Y hay los jóvenes dan un click. No todos se van reflexionando, pero si un porcentaje se detiene a pensar ya es suficiente.

-Ante la deriva de la información hacia el entretenimiento y el espectáculo, ¿quién es responsable?

-La responsabilidad es compartida. Y a mayor poder, mayor responsabilidad. ¿A quién le beneficia tener una ciudadanía que no piensa, que simplemente se entretiene? A aquellos que quieren construir una sociedad frágil, manipulable, que no sea capaz de defender sus derechos. Hay unos grandes grupos de poder económico que han fagocitado la política y son los principales responsables. Los medios se han alineado en ese pensamiento único y, en lugar de servir a la ciudadanía, sirven a determinados intereses. Los periodistas hemos resistido mal esas presiones, hemos plantado cara con escasa fuerza a esa interferencia de otros intereses sobre el interés periodístico. Y el ciudadano se ha dejado llevar, y va por lo fácil. El ciudadano tiene que hacer un esfuerzo, porque hay que pelear la libertad, como decían los griegos, pues no viene dada.

-Es paradójico que ocurra en este tiempo de sobre-información.

-No se puede asumir esa avalancha informativa, que no deja tiempo para pensar. Las noticias se superponen, son golpes de impacto que trabajan lo emocional y no el conocimiento. Estamos construyendo una sociedad de emoción y no una sociedad de opinión. Y eso es muy grave. Porque las emociones se manejan muy fácilmente, son muy manipulables. Tenemos que ser conscientes de que, como ciudadanía, tenemos que resistir, porque la información es un derecho universal básico. No podemos permitir que nos lo arrebaten. Hay una gran frase que dice que “el pueblo no tiene que ser libre sino creer que lo es, pues en ese momento deja de pelear por la libertad”. Si lo llevamos al día a día, si crees que estás bien informado, dejas de buscar la buena información. Esa es la perversión de tener una sociedad muy débil en sentido crítico. Y eso va en contra del interés común. Este no es un mensaje anti-sistema, sino el de darnos cuenta de las cosas que se han hecho mal y reformarlo y repararlo. Y darnos cuenta de que hay que volver a una sociedad de los valores y en la que primer la persona y sus derechos. A partir de ahí conseguiremos un mundo mejor para más gente.

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