La cantera roja y blanca

Con ritmo. Los pequeños de los Lubumbas elevaron su pancarta y bailaron con la charanga por el centro de la ciudad.

Los Lubumbitas protagonizaron ayer un multitudinario y festivo pasacalles

E. P.

Ellos son el presente, a los que nunca les fallan las pilas y siempre tienen ganas de más. Y, por supuesto, también representan el futuro de las fiestas arnedanas. Por ello, las peñas miman a los más pequeños, haciéndoles partícipes a lo largo de estos días de numerosos actos, como talleres o espectáculos infantiles, o invitándoles a ayudar a organizar degustaciones y otras citas.

Conscientes de su importancia, de lo vital que es que se imbuyan del espíritu festivo, la peña Lubumbas dedicó la jornada de ayer a su cantera. A los Lubumbitas.

Después de ayudar a Gorgorito a deshacer los planes de la bruja Ciriaca y del ogro Dienteslargos, los Lubumbitas se hicieron con las calles. Y con ellos participaron también amigos de otras peñas. Tomaron las pancartas que les distinguen, se hicieron acompañar por Makoki, el Can y su Grupo Vela y se lanzaron a recorrer el centro de la ciudad del calzado con su baile. Y con los personajes de los Minions como invitados especiales. Decenas de clásicos infantiles adaptados a ritmo charanguero arrancaron bailes, sonrisas y mucha diversión en un pasacalles muy especial.

Tras tomarse a fotografía de familia en la escalinata de Santo Tomás, los Lubumbitas llegaron a su sede para el tradicional reparto de calamares. Por supuesto, ellos ayudaron a distribuir la degustación bajo el ritmo de la charanga y con los Minions invitando a todos a bailar. Y, claro, también la saborearon. Faltaría más.

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