La Rioja

En invierno como en verano

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Los actos del programa estuvieron acompañados ayer de una temperatura primaveral y gran asistencia, como la degustación a mediodía. :: E.P.

  • La temperatura primaveral alimenta el ambiente en las fiestas de San José

  • Los arnedanos tomaron las calles para disfrutar de las propuestas de la segunda jornada festiva

No se ha marchado nadie. Incluso el sol y una primavera adelantada a esta recta final de invierno se han sumado al enorme ambiente que viven las fiestas de San José arnedanas.

De mitad de tamaño que las patronales de septiembre, los arnedanos tienen bien contado que las de San José son 72 horas a través de cuatro fechas en el calendario. Saben que no tienen un minuto que perder. Como ya demostraron el jueves con el lanzamiento de la 'bomba' y el extraordinario ambiente que la continuó, los arnedanos se lanzaron ayer a las calles a disfrutar de las propuestas del programa de actos y, sobre todo, del ambiente que entre todos construyen.

Mientras para unos se alargaba la primera noche, para otros comenzaba el segundo día con la suelta de reses bravas como primera cita. Para la primera, Ayuntamiento y Toro en la Calle optaron por una suelta larga, sin tener que continuarla después en el Arnedo Arena. Cientos de personas llenaron el recorrido de República Argentina entre conversaciones y almuerzos, mientras las reses no daban mucho juego en los recortes, pero sí a la carrera. Para fomentar la cantera, después los adolescentes disfrutaron de un encierro chiqui y, a continuación, los más pequeños de otro con los divertidos toros hinchables.

Para esas horas del mediodía, muchos ya se habían quitado la chaqueta. El sol regalaba una temperatura primaveral que llevó a llenar las terrazas de los bares a la hora del vermú y las siguientes invitaciones del programa. La sede de la peña Lubumbas fue tomada por decenas de niños para dejarse llevar por el espectáculo del mago Linaje, la peña La Chispa ofrecía una degustación de champiñones en su sede y otra la Tao en la Puerta Munilla, amenizada por los ritmos de la charanga Wesyké.

La jornada invitaba a compartirla. Por ello, la peña Tao y el Club Taurino organizaron comidas de hermandad con las que coger fuerzas para atacar la tarde. En la Tao bailaron con la música de toda la vida del grupo arnedano Los Sonys, mientras que el flamenco se adueñaba del hotel Virrey con la escuela de baile Tacones&Puntas. La sede de La Chispa era para los pequeños con hinchables y palomitas.

Tras la suelta del toro embolado y el segundo encierro del día, la música ponía ritmo a la noche con la orquesta Pasarella en la carpa de la plaza de España. Y también en las sedes de La Chispa y la Lubumbas, donde las fiestas comenzaban a poner ritmo hacia la segunda velada.

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