La Rioja

Una 'bomba' para disfrutar

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Miles de arnedanos compartieron en la noche de ayer el esperado momento del lanzamiento de la 'bomba' en una plaza Nuestra Señora de Vico llena de alegría. :: / Ernesto Pascual

  • Los arnedanos abrieron anoche sus fiestas de San José, hasta el domingo

«¡Disfrutad!». Tres sílabas, un verbo. En ese imperativo feliz, recogido el sentimiento, las intenciones y los deseos de miles de arnedanos. Fue como saludaron los concejales de Cultura, Chus Zapata, y de Deportes, José María Gil 'Chojue', antes de conducir con sus manos y las de la reina de fiestas, María Simón, la mecha hacia el cohete que en la tardenoche de ayer hizo explotar la alegría en la ciudad del calzado. Con ese saludo, comenzaban las tan esperadas y necesarias fiestas de San José de Arnedo.

Ante ese saludo, bajo la balconada municipal, miles de personas llenaban la plaza Nuestra Señora de Vico. Jóvenes en el centro, rebozándose en harina, brindis y bailes a la espera de 'la bomba', como los arnedanos llaman a sus chupinazos. Los jóvenes más veteranos, a los lados, compartiendo de otro modo ese momento siempre especial de dar inicio a unas fiestas de tu pueblo.

Y entre todos, probablemente sumaban más gentío que en la 'bomba' de septiembre, de las fiestas patronales. Por llegar en el calendario en medio del curso escolar y laboral, por estar acotadas a tres días y medio a través de 72 horas, los arnedanos no se sienten tentados por viajes y escapadas, como ocurre en las de septiembre. Y se quedan a disfrutar en cuadrilla y en familia de la intensidad de estas jornadas, surcadas por 80 actos hasta que el 'Pobre de mí' entone su final en la noche del domingo.

Pero ese momento ayer era inimaginable. Con la ciudad del calzado vestida de rojo, blanco, verde y negro, los colores de las peñas, la agradable temperatura, unos agradecidos 16 grados a mediados de marzo, propició que las calles se llenaran de un magnífico ambiente. También las terrazas, que se estrenaban en el año. De hecho, la suave temperatura ahorrará a los más jóvenes algún constipado pues, en esa locura que es la bomba, muchos decidieron 'romperse la camiseta' y continuar la noche a pecha descubierto.

La charanga Wesyké puso el ritmo al largo y animado pasacalles que extendió los dominios de la alegría por el centro de la ciudad. A unos metros, la Asociación Toro en la Calle inauguraba su sede, en pleno recorrido del encierro, para guardar sus trastos y acoger reuniones.

Las fiestas estaban en marcha con la mejor nota. Y esperaba a medianoche la fiesta de las peñas en la carpa. Y otros tres días por delante.