La Rioja

Novilleros sin cuajo

Alberto Escudero, en el momento de entrar a matar. :: miguel herreros
Alberto Escudero, en el momento de entrar a matar. :: miguel herreros
  • La tarde de ayer resultó un fiasco debido a la inexperiencia de los tres chavales

La novillada de casta de Albaserrada tuvo presencia y pitones astifinos, y mucho que torear. Vamos que en cuanto a presencia, le damos un notable pero en cuento a juego, la cosa cambia. No todos fueron alimañas, no todos eran para unos chavales que quieren ser y llegar a matadores de toros. Los tres hicieron el paseíllo desmonterados y supongo, que lo harían con ilusión, pero luego, delante de los cornúpetas, ya no fue lo mismo. El primero tenía medias embestidas por el pitón izquierdo, no por el derecho que sin terminar medio muletazo estaba revolviéndose con peligro. El segundo fue lo más parecido a una 'alimaña', quedándose parado en mitad de la suerte, queriendo hacer carne, colándose en cuanto veía un resquicio. En el tercero fue casi imposible estar delante, el cuarto cambió la decoración, embestía por los dos pitones aunque el recorrido, por culpa del novillo y del novillero, no era largo, pero si faenable. El quinto tuvo nobleza y embestida por los dos pitones pero había que tener valor para llevarlo.

El que cerró plaza también fue potable en sus embestidas, mas bien cortas, pero nobles. En suma, novillada para novilleros cuajados y muy valientes. Me parece una temeridad debutar en la feria de las novilladas de Arnedo con un solo festejo, el segundo fue ayer, y hacerlo con toros considerados ' duros', que lo fueron. Los dos restantes, según figuraba en los carteles que a diario tiene el club taurino la gentileza de llevar a la plaza, figuraban con seis festejos cada uno. Una temeridad o quizás no lo fuera. A mí me lo parece. Justo es decir que los novillos cumplieron con el caballo, mejor que peor, se les pegaron bastante, en banderillas hubo de todo como en botica, unos esperaron, otros cortaron y un par de ellos, los dos últimos, fueron francos. Dicho queda, dos novillos al corral, los dos primeros, uno se echó y lo arrastraron las mulillas. Un montón de avisos, como no recuerdo en mi larga vida de aficionado porque los tres novilleros fueron un desastre con la espada. La verdad es que fue descorazonador, supongo que para los tres chicos lo sería mucho más, pero las buenas maneras demostradas por Alejandro Fermín, por cierto que es zurdo, y de Diego Carretero ahí quedaron en el coso Arnedo Arena, lo del joven novillero es para que se lo piense con tranquilidad, que lo medite. Lo siento mucho pero sigo considerando que con una sola tarde ante novillos de pica fue une temeridad para el chaval que anduvo perdido toda la tarde. Lo de la tizona, se arregla con tiempo y valor, pero lo de ponerse delante de una corrida correosa, nada fácil, es otra canción. El público tuvo paciencia, pero es duro aguantar tres horas con el ¡ay! en la boca y muchos, no toda la plaza, se puso de parte de los novillos. Yo lo pasé mal. No veía otra cosa que cogidas, un subalterno fue herido de consideración menor y otro, también. A Diego Carretero lo levantó del suelo el sexto novillo y lo corneó en el suelo. Susto morrocotudo. Felizmente no pasó nada grave, la paliza de la que se repuso. Esta crónica no es habitual hacerla, pero ayer la corrida fue una novillada atípica, más por la falta de oficio que por los novillos.