La Rioja

Decepcionaron los novillos

El diestro Manolo Vanegas ejecuta un natural al sexto novillo de la tarde. :: justo rodríguez
El diestro Manolo Vanegas ejecuta un natural al sexto novillo de la tarde. :: justo rodríguez
  • Una sola vuelta al ruedo, más bien por su cuenta, para Manolo Vanegas

También es mala suerte, pero sucede muchas veces en los ruedos: que salgan al ruedo, de uno en uno, seis astados, cuatro de ellos cumplían este mes de septiembre los cuatro años, es decir, que igual se podían lidiar como novillos o como toros. Presencia, vamos, romana tenían más que sobrada, pitones, unos más y otros menos, en cuanto a casta brava, todos, los seis, solamente se les podía suponer. Todos mansos, todos dieron problemas a los toreros, todos distraídos, como si la lidia no fuera con ellos, todos dando arreones y quedándose a la salida de los lances a verlas venir, todos mirando al tendido y queriéndose ir hacia los terrenos de las tablas, sin terminar de irse. Vaya mansada. Como soy un ingenuo, pensaba cuando estaba de camino a la ciudad del calzado que su sangre de Vista Hermosa tendría, por lo menos, algún atisbo; yo esperaba algo más que el atisbo, de sus ancestros, pero ya ya, para un servidor, no eran ni saltillos, por el pelaje, ni Santa Colomas, eran así como mulos de carreta, pero no para tirar del carro porque tampoco tenían fuerzas. El primero, al que le pegaron en la única vara que tomó, se echó al suelo varias veces sin pensárselo nada. Bueno la esperanza seguía casi intacta, ingenuo que soy. Ni en capotes, ni en banderillas, algunos esperaron y persiguieron a los subalternos que tuvieron que tomar el olivo en tres ocasiones. En la muleta no fueron ni sucedáneos de toros bravos. Desastrosa novillada de las que mejor es olvidarla porque difícilmente podrá salir otra novillada parecida, tan mansa y desagradecida.

Los tres novilleros pusieron de su parte lo que sabían, pero poco pudieron. Miguel Ángel Silva está en vísperas de tomar la alternativa, posiblemente al ver el nada juego que daban sus oponentes hizo intentos de sacarles partido, pero con cierto cuidado, es decir, sin apretarse con sus dos bureles, porque supongo que pensaría que no merecía la pena exponer ni un alamar.

Manolo Vanegas le echó valor en su primero, que también se echó a la mínima oportunidad que tuvo. Quiso y no pudo. Su segundo, quinto de la tarde, salió de chiqueros con pies, embestía a trompicones, sin fijeza pero como los anteriores no se movieron apenas, parecía que tenía posibilidades. Lo intentó por los dos pitones, se puso donde podía embestir el burel. Consiguió una tanda corta de derechazos con cierta enjundia. El público pidió la música que sonó bien. Al final hubo leve petición de oreja por la entrega del venezolano que saludó y se animó a dar la vuelta al ruedo y la dio más bien por su cuenta.

El portugués 'Juanito' debutaba en el coso Arnedo Arena. Ante su primero, tercero de la tarde, le echó ganas, poco más podía hacer. Mucha voluntad en el que cerró plaza, ganas de torear también, el novillo pegaba arreones hasta el final, le arrolló sin consecuencias al intentar descabellar. Con la espada tampoco hiló fino, pero no fue culpa de chaval (17 años). Tanto Vanegas como 'Juanito' merecerían otra oportunidad, pero este año no es posible. Al final, pienso yo, que la mayoría de los espectadores (un cuarto de plaza aparente) lo que querían era marcharse a empezar la fiesta. Hoy será, sin duda, otra cosa. Sinceramente una mansada como la de ayer no puede ser posible que se repita. Tampoco podemos pedir que todos embistan por derecho sin mover una oreja, pero hacer una crónica con lo que salió ayer...