La Rioja

Muestra de los materiales promocionales de los 75 años de Gorila.
Muestra de los materiales promocionales de los 75 años de Gorila.

Gorila, 75 años sacando pecho

  • La marca arnedana de calzado infantil celebra su aniversario con una muestra de su historia que se abre hoy en Madrid

Muchos de quienes siendo entonces niños comenzaron en plena posguerra española a calzarse con aquellos zapatos con imagen fiera que iban acompañados de una pelotita verde seguramente vestirán hoy a sus nietos con la misma marca. La firma de calzado infantil Gorila cumple en este 2016 los 75 años. Y lo hace manteniendo la seña por la que se hicieron fundamentales y famosos para muchas familias: por ser los zapatos irrompibles.

Como celebración, el Grupo Hergar inaugura hoy una exposición en el Espacio Mood de Madrid que recoge la trayectoria, imagen y publicidad de la marca durante estos 75 años, contextualizada en la historia y cambios sociales de este tiempo.

La marca dio los primeros pasos en un modesto garaje en Mallorca en 1942. En aquella época de necesidad, el uso de suelas de goma le convirtió en un calzado resistente y más flexible que las habituales de cuero o madera. Y su proceso patentado de unión mediante vulcanizado de las suelas con la piel del resto del zapato, a través del cocido en horno y haciendo el vacío pronto demostró su durabilidad, ganándose el apelativo de zapatos irrompibles. Eran los zapatos que se heredaban de hermano a hermano.

Pionera en las campañas de promoción y publicidad y en la búsqueda de mejores materiales, el paso del tiempo debilitó la marca, que perdió presencia en el mercado, más tras la muerte de su fundador en los años 80. Viéndole posibilidades, el arnedano Grupo Hergar la adquirió en 1991. Dotándole de sus recursos de diseño, marketing, tecnología y distribución comercial, Gorila hoy vuelve a ser una referencia del calzado infantil de calidad y durabilidad.

En los años 40 la marca fue la primera en usar suelas de goma, más flexibles y resistentes que las habituales de cuero o madera.

En los 60 vivieron su primera situación delicada, cuando surgieron imitadores que sacaron al mercado modelos parecidos. Esto fue el detonante que llevó a la dirección a usar la publicidad: 'Desconfíe de las imitaciones, exija el sello verde, ¡el auténtico!'.