«No se ha visto a gente durmiendo por las calles»

A cada trabajador temporero que entra en la sede de Cáritas, en el antiguo colegio José Elorza, los voluntarios le realizan una ficha, siempre en coordinación con el Ayuntamiento y con Cáritas Madrid. De este modo, el seguimiento es continuo. Y así fue hasta el 31 de octubre, cuando los ocho últimos finalizaron la recogida de la manzana fuji. Eso sí, la mayoría habían marchado ya para la fiesta del Pilar. «Han tenido trabajo. Quizá podían estar algún día sin encontrar, pero luego volvían a enganchar con otro agricultor», explica García.

La coordinación con los Servicios Sociales del Ayuntamiento ha servido también para fomentar el uso del albergue de temporeros. «De este modo, no se ha visto gente ni deambulando ni durmiendo en las calles», valora García.

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