Tres retranqueos para dar espacio

La actuación se centrará en los mazones de tres de las zonas que encorsetan más al Ebro, y que vieron modificado su trazado con su construcción: en el Chorro de la Nava, el Soto del Estajao y en el puente del ferrocarril. En el Chorro de la Nava acondicionará un sistema de balsas e islas artificiales como alivio ante las avenidas y para favorecer su biodiversidad. A su paso por el Soto del Estajao, el retranqueo eliminará la curva en la que el río toma velocidad y choca con la orilla de los pozos de captación; la plantación de vegetación autóctona fijará el suelo y recreará los sotos perdidos, además de definir nuevos caminos y sendas para los muchos visitantes de la zona. Y a la altura del puente del ferrocarril, las obras abrirán un cauce de alivio para que el río se libere en más terreno, conectando con su llanura de inundación sin afectar a la carretera.

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