Silencio tras el fuego devastador

La familia propietaria de la empresa calcinada acompañó ayer a la investigación del incendio. :: /Ernesto Pascual
La familia propietaria de la empresa calcinada acompañó ayer a la investigación del incendio. :: / Ernesto Pascual

La propiedad de Envases Antón baraja reconstruir la nave y retomar la actividad de la empresa

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUALAlfaro

Al día siguiente, silencio. Tensas miradas en unas instalaciones en las que Envases Antón iba a poner estos días a prueba la nueva maquinaria que había instalado. Sólo interrumpido por el azote del fuerte viento, el mismo que anteayer avivó y lanzó el fuego que acabó con la empresa familiar ubicada en el polígono Tambarría, en uno de los márgenes de la salida de la ciudad hacia la vecina Tudela.

En esa triste tarde del lunes llegaban apresuradamente los bomberos, una ambulancia y dotación de la Policía Local y de la Guardia Civil. En la mañana de ayer los presentes eran los peritos encargados de la investigación para el seguro de la nave, con la utilización incluso de un dron para recoger imágenes. Y también presente en todo momento estuvo la familia propietaria, acompañada por el apoyo de amigos y vecinos.

Desde el recuerdo del pavoroso incendio y ante la impotencia permanente de no haberlo podido evitar, la familia estudiaba ayer cómo asomarse al futuro desde unas instalaciones devoradas por el fuego y cuya maquinaria también ha resultado afectada.

Los bomberos vigilaron durante la noche y el día hasta que el fuego terminó de extinguirse

Entre las opciones que manejan, y siempre a la espera de la determinación a la que lleguen los seguros, los propietarios de Envases Antón barajan «volver a empezar» y reconstruir la nave en un terreno que es de su propiedad. Según explicaron a Diario LA RIOJA, desde ayer estudian si continúan en el sector de la fabricación de embalajes y palés o si se adentran en otro diferente.

La plantilla de la empresa siniestrada está compuesta por padre e hijo y otros tres trabajadores. Según comentaron a este diario, todos ellos tendrán una prestación por desempleo, a la espera de acogerse probablemente a un ERE de suspensión o extinción de contrato por causas de fuerza mayor.

Vigilancia continua

En la mañana de ayer, una dotación de los bomberos del CEIS-Rioja permanecía en el lugar vigilando hasta la completa extinción del fuego, ayer activo en pequeños focos en el interior de la nave. Unos rescoldos en el lugar donde se acumulaban los restos de miles de barquillas y palés, además de los escombros de la cubierta hundida.

De hecho, un retén de bomberos y agentes de la Guardia Civil permanecieron durante toda la noche custodiando la zona por si surgían conatos de fuego. «Del mismo modo, se mantenía la vigilancia sobre la paja que ardió en el vecino matadero municipal, donde quedaron afectadas sus cuadras y llegó a hundirse algún techo, sin que llegase a morir ningún animal. Por parte de sus responsables, quedan agradecidos por el trabajo de Bomberos, Protección Civil de Alfaro, Policía Local, Guardia Civil y Ayuntamiento».

Como hizo en la tarde del incendio, la alcaldesa, Yolanda Preciado, acudió ayer a primera hora al lugar «para prestar su disposición para cuanto necesite» la familia propietaria. En el plano administrativo, los propietarios de Envases Antón podrán tener bonificaciones de licencias si optan por reconstruir.

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