Un pregón de conciencia

Acompañada por la Corporación, Sonia Peña Vicente leyó anoche el pregón en la plaza de España. :: E. P.

Sonia Peña anunció ayer las fiestas alfareñas con un llamamiento a educar en igualdad

E. PASCUAL

«Que todos los encuentros que se produzcan desde hoy y hasta el final de los festejos sean muy cordiales, que destilen los buenos recuerdos y las mejores sensaciones. ¡Os llamo a todos a la magia de la fiesta!». Fue el anuncio y la invitación que anoche hizo la cirujana plástica y reparadora alfareña Sonia Peña Vicente ante los miles de vecinos que asistieron en la plaza de España al pregón de las fiestas patronales por San Roque y San Ezequiel, que disfrutarán del 14 al 20 de agosto.

Como reconocimiento a la labor que realiza la Fundación Sigo Adelante que ella preside, y que en abril del 2015 se convirtió en el primer equipo español que ayudó en Pakistán a las mujeres rociadas por el ácido cruel y machista, Sonia Peña tuvo ayer el encargo de pregonar las fiestas patronales. Fue un «honor y orgullo» que agradeció a la Corporación y que tuvo como anécdota el traslado del acto una vez empezado al Palacio Abacial a causa de la lluvia.

Afirmando que éste es el reconocimiento que «más ilusión me ha hecho de los muchos recibidos a nivel nacional», Peña Vicente confesó la fortuna de nacer en tierra riojana y recorrió recuerdos de infancia, adolescencia y más recientes sobre Alfaro, su familia, sus fiestas y sus protagonistas.

En ese caminar vital describió como un sueño la labor de la Fundación Sigo Adelante, por «hacer algo trascendente y beneficioso para la sociedad». «Hemos conocido la crueldad humana, casos muy duros de vidas destrozadas en los que al dolor físico se le une el dolor psicológico del rechazo social -describió-. Si ya es difícil ser mujer en países como Pakistán, a éstas les han arrebatado el único valor que tiene ser mujer allí, y es una cara normal para poder casarse, tener hijos y formar una familia. Sin eso, allí una mujer no vale nada, se ven aisladas».

En esta reflexión, Sonia Peña clamó por trabajar por la educación en igualdad, en el respeto, en los mismos derechos para todos. «La violencia machista está motivada por una pretendida desigualdad. Además de hacer sentir a las mujeres que no están solas, por muy lejos que vivan, por muy distinta que sea su cultura, si podemos hacer algo por ellas, lo vamos a hacer», comprometió. Pero lejos de caer en la tristeza, la pregonera describió su labor en Pakistán como una fiesta, como la esperanza que devuelve las sonrisas a decenas de mujeres. Como las sonrisas que Sonia Peña llamó a cultivar y compartir en las fiestas mayores alfareñas.

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