El pozo de la esperanza

El alfareño Jaime Aguirre ha enseñado en Bongua a construir de forma manual pozos de agua. :: tadeh/
El alfareño Jaime Aguirre ha enseñado en Bongua a construir de forma manual pozos de agua. :: tadeh

Un alfareño enseña en Camerún a construir captaciones

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUAL

Viajero infatigable, el alfareño Jaime Aguirre no ha sucumbido a la pérdida de sueños. Y de regreso de su último viaje a Camerún ha cumplido un anhelo: enseñar a quien lo precisa en los lugares más olvidados a conseguir su propia agua.

Una visita en el 2012 a Angola le conmocionó: las ayudas del primer mundo montaban con gran maquinaria e inversión pozos de captación. Pero la falta de formación y de repuesto impedía que la población nativa solucionara los problemas. Las bombas quedaban secas y los pueblos con sed.

Desde esa decepción, Jaime investigó y conoció la Escuela Móvil de Aguas y Saneamiento (EMAS), que ha enseñado a los bolivianos a construir más de 3.000 pozos en las últimas tres décadas. Con esa inspiración y apoyo y ayudas europeas y de otras entidades, el alfareño impulsó la Asociación TaDeH, Tecnologías Aplicadas para el Desarrollo Humano.

«Hemos plantado una semilla para mejorar la sanidad y el acceso al agua de los vecinos»

Tras varios cursos en distintos puntos, incluido en su Alfaro natal, la estancia de un mes en Bangoua (Camerún) ha permitido enseñar a once alumnos a construir de forma manual y con materiales a su alcance pozos de agua. «Entre ellos había una alumna muy motivada y con mucha ilusión, pues las mujeres y niños son los que más sufren la falta de acceso a agua ya que son quienes tienen que cargar con los cubos hasta las casas», describe.

Durante este mes, sonríe al apuntar que «hemos logrado construir con los alumnos» la instalación de una bomba en un pozo existente de cara a crear conciencia de su tecnología, la captación pluvial con una cisterna subterránea de 7.000 litros, dos tanques de 80 litros de almacenamiento, una perforación manual de 14 metros de profundidad con instalación de bomba y diez bombas. Así, cada alumno se hizo su propia bomba para poder instalarla en los pozos existentes.

«Nos hemos marchado y hemos dejado un pequeño taller sencillo, pero con todas las herramientas y materiales necesarios para que continúen con el trabajo los nuevos técnicos del agua que se han formado y así puedan seguir instalando bombas con las que ganarse la vida y mejorar la sanidad y el acceso al agua de sus vecinos -valora-. Desde España les seguiremos asesorando. Pero hemos plantado una semilla».

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