San Miguel busca remedio a la humedad

San Miguel busca remedio a la humedad

Las parroquias alfareñas pican el trascoro de la Colegiata ante el desprendimiento del mortero | La actuación espera el visto bueno de Patrimonio para probar un mortero de cal que aguante las filtraciones desde sus cimientos

ERNESTO PASCUAL

La humedad que se extiende desde sus cimientos por los ladrillos que conforman sus muros, paredes y pilares sigue siendo el principal enemigo de la Colegiata de San Miguel, emblema de la ciudad de las cigüeñas y monumento nacional desde 1976.

Aunque parroquia, autoridades y vecinos pusieron la confianza en que las atajara la reforma integral que vivió el templo entre el 2004 y el 2010, con una inversión de 6 millones de euros en cuatro fases, las humedades volvieron a emerger y mostrarse una vez que volvió a abrirse al culto, el 8 de enero del 2012, tras acoger durante el 2011 'La Fiesta Barroca', la edición alfareña de La Rioja Tierra Abierta.

Con la preocupación siempre presente por la afección de la humedad tanto al estado de paredes, muros y pilares como por la imagen que provocan de deterioro entre los fieles y visitantes, las parroquias han acometido una nueva actuación en su búsqueda por encontrar cuál podría ser la solución para frenarla.

Con la supervisión de la comisión de Patrimonio de La Rioja, la parroquia planteó picar el perímetro del trascoro y dejar su ladrillo a la vista para, después, aplicar una solución que pueda rehuir de las humedades. «El mortero del trascoro es el que más sufre, el que más se desprende y, por las corrientes de aire, más mancha los pasillos del templo», explica el sacerdote Javier Martín, que ha abanderado las diversas iniciativas para buscar una solución una vez que las humedades han evidenciado que las actuaciones de la reforma integral no acertaron.

Para esta obra, el Ayuntamiento subvencionó a la Asociación Amigos de San Miguel con 6.000 euros, a los que la parroquia ha sumado otros 2.000 para completar el picado.

Una vez picado el trascoro, las parroquias han solicitado a Patrimonio lucirlo con un mortero transpirable de cal que ya colocó, a modo de prueba, en tres puntos del templo y, por el momento, parece que funciona mejor que el que extendió la reforma, uno de cemento de poco grosor que no suda la humedad y provoca su desprendimiento. Ahora, las parroquias siguen a la espera de la respuesta de Patrimonio tras una próxima reunión.

Mientras, otras zonas del templo ya evidencian cómo el mortero colocado en la restauración no aguanta el efecto de la humedad, tanto en los pilares de la nave central como en las que abrazan las capillas.

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