Lavado de cara al entorno del ninfeo

La limpieza de la exedra (nave principal del ninfeo) y su entorno facilita la visita del público. :: E.P./
La limpieza de la exedra (nave principal del ninfeo) y su entorno facilita la visita del público. :: E.P.

El Gobierno regional inicia los trabajos de mantenimiento del monumento hidráulico romano

E. PASCUAL

En el transcurso del río Alhama por la localidad, en su margen izquierda, Alfaro guarda uno de sus tesoros patrimoniales e históricos, el ninfeo romano, el templo protagonista del conjunto hidráulico llamado del Burgo. Lugar de culto a las ninfas del Alhama hasta el siglo IV, en los tiempos de máximo apogeo de la ciudad romana de Graccurris, el templo formaba parte del conjunto junto a la presa y al puente que comunicaba la zona a través de la calzada que lo rodeaba.

Consciente de la riqueza de este monumento, el Ayuntamiento de Alfaro presta especial cuidado a su conservación, más ante los riesgos que entraña su exposición al aire libre a todo tipo de erosión, desde la lluvia y el viento hasta la del ser humano provocada por la suciedad.

Declarado monumento histórico artístico nacional en 1981 y bien de interés cultural en el 2004, el Ayuntamiento acometió hace unas semanas unos trabajos de mantenimiento para dar continuidad al proyecto de recuperación del conjunto y su entorno que emprendieron en diciembre del 2014 el arqueólogo José Manuel Torrecilla y el historiador Toño Aguirre financiado por la Dirección General de Cultura del Gobierno de La Rioja y el Ayuntamiento.

En esta ocasión, gracias a los programas de empleo del Gobierno riojano con apoyo europeo, un arqueólogo y varios peones han emprendido el mantenimiento del conjunto monumental hidráulico. Bajo las indicaciones del área de Cultura del Ayuntamiento, han limpiado el yacimiento, retirado el barro acumulado en la exedra del ninfeo y han rellenado con zahorra los hoyos de las orillas del río Alhama de cara a hacer más atractiva y cómoda la visita del público.

En la visita al lugar, el interesado puede apreciar el ninfeo que estaba ubicado bajo el puente romano que cayó en el siglo XIX por entrar en desuso después de que se construyese el que cruzaba el río Alhama para la carretera N-232 que entraba a la ciudad. A unos metros de esta fuente religiosa en honor a las ninfas del agua, y sin excavar y mostrar en el marco del yacimiento, se levantaba una presa que conducía agua del río a los regadíos de la zona, pero sin tener la suficiente fuerza para llegar al poblado de las Eras de San Martín -para el que creció la presa de Sotillo-. Además, transitaron el lugar la calzada romana, una del siglo XVI y otra del XVIII.

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