Labores bajo las dos torres

Las participantes compartieron sus labores, consejos y trucos entre decenas de compañeras. :: E.P./
Las participantes compartieron sus labores, consejos y trucos entre decenas de compañeras. :: E.P.

Más de 300 participantes se reunieron en la XXI concentración de bolillos de Alfaro

E. PASCUAL

Bajo la silueta de las dos torres de la colegiata de San Miguel, bajo el vuelo de sus decenas de inquilinas zancudas, la tranquilidad, la concentración, la dedicación. Como cada primeros de mayo, el paisaje de la plaza de España se llenó ayer de colores, de formas. De miradas centradas y de manos rápidas y certeras.

Fue el ambiente que dibujó la XXI concentración de bolillos 'Ciudad de Alfaro', que reunió durante la soleada y agradable mañana a más de 300 aficionadas -y algún aficionado- llegadas de diversas localidades desde Galicia hasta Valencia, pasando por Cantabria, País Vasco, Castilla y León y Navarra y llegando hasta Cataluña con, por supuesto, notable presencia riojana. Y además de las que se afanaron a sus labores, el encuentro contó también con la presencia de 24 puestos de venta llegados de diversas provincias para suministrar todo tipo de materiales necesarios y, también como apoyo, la apertura durante toda la mañana de una mercería alfareña para dar servicio a los interesados.

Fue la alta participación, una edición más, de la cita decana en la zona entre las que reúnen a las aficionadas al encaje, al bolillo, a las labores enseñadas de generación en generación. Y así continuaron haciéndolo ayer las que se reunieron en las largas mesas que llenaron la plaza de España, compartiendo con compañeras y público que desfilaba ante ellas sus diseños, sus trucos, sus conocimientos. Su pasión.

Detrás de esta edición, una vez más, la Asociación Sociocultural de Amas de Casa de Alfaro (Asamas), cuyas voluntarias cuidaron de cada detalle, de que cada participante se sintiera como en casa. Y así es como saludaban y sonreían a unas amigas de Arnedo que no fallan a la cita desde hace años.

Alejado el temor a las lluvias, un cielo limpio cubrió las labores durante toda la mañana, en la que como aliciente se sorteó una poesía que después se elaborará en bolillo. Porque la de ayer fue una mañana con labores entre manos. Unas labores en las que seguirán hoy, y mañana...

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