Una conversación frente al éxito

Diego Urdiales y el ganadero Pablo Lozano cerraron las Conferencias Taurinas

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUAL

Los toros de Alcurrucén acompañaron a Diego Urdiales para abrir el pasado 16 de agosto la puerta grande de la plaza de toros alfareña. En esa tarde compartida con Juan José Padilla y José Garrido, el torero arnedano mereció por cuarta ocasión el trofeo a la mejor faena que otorga el Club Taurino Alfareño -antes fueron en el 2007 ante astados de Baltasar Ibán, en el 2009 con Arucci y en el 2011 con Fernando Peña, en el recordado indulto a 'Peleón'-.

Para recordar esa tarde y otros triunfos del arnedano con la divisa toledana Alcurrucén, como las dos puertas grandes consecutivas en Bilbao en el 2015 y el 2016, el Club Taurino Alfareño sentó anoche en la misma mesa a Diego Urdiales y al ganadero Pablo Lozano.

Bajo el título 'Urdiales y Alcurrucén, gramática y diálogo con bravura', torero y ganadero compartieron impresiones con el público que llenó el salón de actos del Palacio Abacial, con el crítico taurino de Diario LA RIOJA, Pablo García Mancha, como moderador.

«Es de los pocos encastes que te permite acabar el muletazo y ligar el siguiente»

Evocando el recuerdo de Iván Fandiño como ganador del trofeo del club alfareño, Mancha inició la velada recordando el «encuentro mágico» en Bilbao de Urdiales con 'Favorito', el toro de Alcurrucén con el que «surgió el toreo». «Para mí, Alcurrucén es una ganadería especial, me siento un privilegiado por haber podido disfrutar tantas tardes con su forma de embestir, con un final diferente, que necesita un trato de mucha sutileza, despacio», afirmó Urdiales, apuntando que «es el encaste favorito de grandes toreros».

«Tiene un comportamiento exigente pero con nobleza -analizó Lozano sobre el perfil que su familia ha buscado con los años desde el encaste Núñez-. Una vez roto el cascarón de exigencia, más allá del primer tercio, que suele ser frío, el toro demuestra su calidad en el último tercio, da ese medio metro último que te hace triunfar, que el torero disfruta y hace que desarrolle todo su arte y conduzca a éxitos redondos». «Es de los pocos encastes que te permite acabar el muletazo para ligar el siguiente, que es como yo concibo el toreo», apostilló el arnedano, quien confesó que el segundo de Bilbao ha sido su Alcurrucén favorito. «Necesitaba un éxito rotundo, todo fluía y me dejé llevar -recordó-. Cuando apuestas por ese toro, te da todo el fondo que tiene».

«Hemos tenido la suerte de vivir muchas puertas grandes para carreras importantes», sonrió Lozano. En el diálogo que apuntó que Alcurrucén se mantiene ante el aficionado en el equilibrio entre ganadería dura y ganadería comercial, señaló que «es un toro que exige estar atento, que da emoción desde el principio y te dice quién es bueno y quién no».

De la tarde alfareña, el arnedano recordó que le tocaron dos toros diferentes, el primero «exigente con una tanda de naturales que disfruté con cadencia».

Su coloquio fue anoche el tercer encuentro de la décima edición del ciclo de Conferencias Taurinas organizado por el Club Taurino Alfareño. Lo abrió el 26 de enero el cirujano taurino Carlos Val Carreres y lo continuó el pasado viernes la periodista Lorena Muñoz Limón.

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