Alfaro pierde población de forma progresiva desde el 2009 y cae hasta los 9.503 habitantes

Colegiata de San Miguel. :: j. r./
Colegiata de San Miguel. :: j. r.

El PSOE atribuye el descenso al envejecimiento y al estancamiento, mientras la alcaldesa lo achaca al agravio del efecto frontera con Navarra

E. PASCUAL

La ciudad de Alfaro cerró el año 2017 con 9.503 vecinos compartiendo su día a día, sus calles. Es una cifra superior a la contabilizada al inicio del milenio, (9.083 en el año 2000 antes de ser receptora de numerosos inmigrantes), pero marca la mínima en un descenso progresivo año tras año después de que alcanzara su máxima población en el 2009, con 9.883 habitantes.

Después de llegar a esta cima demográfica tras años sucesivos de crecimiento, la localidad ha ido restando población censada, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Así, fueron 9.813 en el 2010, se mantuvo con 9.851 en el 2012 en pleno impacto de la crisis, 9.811 en el 2013, 9.688 en el 2014 y bajando a 9.568 y 9.553 respectivamente en el 2015 y 2016. Así, hasta la última cifra oficial conocida, al pasado 31 de diciembre, de 9.503.

2000
9.083 vecinos, el 3,44% de la población riojana.
2003
9.331, el 3,25%.
2007
9.576, el 3,10%.
2009
9.883, el 3,07%.
2017
9.503, el 3,01%.

Este descenso poblacional queda abierto a diversas lecturas, sujetas a la posición desde la que se lancen. Para la oposición en el Ayuntamiento, es uno de los síntomas de que Alfaro está estancado, sin crecer ni económica ni demográficamente. Para el grupo de Gobierno municipal, es una de las causas del conflicto que sufre la localidad por el efecto frontera con Navarra.

Más allá del número de vecinos censados, el PSOE se fija más en lo que representa la población alfareña respecto a la riojana. Si los 9.083 vecinos del año 2000 suponían el 3,44% de la población riojana, ese porcentaje ha ido disminuyendo hasta llegar al 3,07% en el 2009, a pesar del notable aumento local, y bajar en el cierre del 2017 hasta ser el 3,01%. «Cada vez somos menos y pintamos menos en La Rioja, síntoma de una población envejecida y de que Alfaro no crece económicamente y no dan respuesta a sus retos y necesidades como ciudad», reprende la concejal socialista, Sara Orradre, al grupo de Gobierno.

Muy diferente es la lectura de la alcaldesa, para quien el efecto frontera supone un «agravio comparativo» que padece Alfaro con comunidades vecinas. «Lo hemos visto en empresas -apunta- que se han marchado a Navarra, pues en La Rioja no podemos luchar y ofrecer esas posibilidades. Y, además, tenemos muchos alfareños viviendo en Alfaro pero que están empadronados en ciudades vecinas de Navarra, lo que supone también un agravio comparativo en el censo mientras usan los servicios que ofrece Alfaro».

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