La Rioja

Los cables protectores

Empresa y Ayuntamiento alfareño han impulsado este cuidado, pionero en La Rioja. ::
Empresa y Ayuntamiento alfareño han impulsado este cuidado, pionero en La Rioja. :: / Ernesto Pascual
  • La actuación garantiza la seguridad de los pinos de La Florida

Varias caídas de ramas habían advertido de que los grandes pinos del paseo La Florida necesitaban una ayuda para fortalecerse y para frenar el riesgo sobre los muchos paseantes que disfrutan de esta zona verde alfareña -acoge el colegio público Ezequiel Moreno, el instituto Gonzalo de Berceo, la sala Florida o la residencia de ancianos-.

Creciendo desde hace décadas en la zona, estos pinos de gran envergadura tienen un enemigo principal, el viento cierzo que les azota. Según los estudios, su fuerza ha sido la principal causante de las cinco caídas de ramas sobre la vía pública sufridas en los últimos años, en concreto sobre la avenida Burgo Viejo. «Antes de tomar la medida drástica de la poda de los pinos en una zona tan transitada, hemos buscado una alternativa -explica la concejala de Agricultura y Medio Ambiente, Guadalupe López-. Aunque la gente creía que era una poda, no lo ha sido; hemos buscado la forma de proteger los pinos, una manera de garantizar la continuidad y la seguridad de estos árboles».

El Ayuntamiento ha encontrado en la empresa Imena la opción de protegerlos con una medida pionera en La Rioja e inspirada en actuaciones frecuentes en Alemania u otros países europeos. «Ante el riesgo de ruptura y posterior caída de una rama, hemos procedido a colocar algo tan sencillo como un tirante», explica José Antonio Martínez Garrido, ingeniero de la empresa Imena. Por ser unos pinos de avanzada edad, este cableado también les revitaliza, según el técnico.

Aunque tienen grosor y son resistentes, los 64 tirantes y 108 eslingas colocadas en diversas ramas de todos los pinos del paseo apenas pueden apreciarse por el paseante, quedan camuflados. Con un presupuesto de 16.500 euros, la actuación se ha centrado en los árboles que más preocupación causaban y ha consolidado otros para que no penduleen con la fuerza del viento. «Nos aseguramos de que el viento del cierzo o una nevada a destiempo no carguen de peso el árbol y la rama se rompa», explica Garrido. Por su parte, el Ayuntamiento ha podado y limpiado las bajeras de los árboles.