La Rioja

Lurdes desafía a Filípides

La atleta alfareña Lurdes Chávarri Malumbres durante la carrera, ayer, en Los Alcázares. :: L.C.M.
La atleta alfareña Lurdes Chávarri Malumbres durante la carrera, ayer, en Los Alcázares. :: L.C.M.
  • La atleta alfareña finaliza undécima el Mundial de 100 Kms.

Cuenta Luciano de Samósata que el héroe Filípides, al cubrir a la carrera la distancia entre las ciudades griegas de Maratón y Atenas, llegó, exhaló un «¡Alegraos, vencemos!» y murió a causa del esfuerzo. Heródoto y Plutarco ofrecen otras versiones. Parece, incluso, que aunque los maratones que se disputan en homenaje a este mito constan de 42.195 metros, la distancia entre Maratón y Atenas apenas es de 37 kilómetros y que Filípides, en realidad, pudo superar unos escarpados 200 kilómetros recorriendo la distancia entre Atenas y Esparta para anunciar la victoria o pedir refuerzos -según la versión- en la batalla contra los persas.

La histórica y confusa hazaña de Filípides parece más propia del Campeonato del Mundo de 100 kilómetros que ayer celebró su edición 28 en Los Alcázares (Murcia). La carrera de ultrafondo se disputó sobre un circuito urbano de 10.000 metros al que hubo que dar diez vueltas. Allí tomaron la salida al menos tres riojanos: el arnedano Antonio Tarazona, el logroñés Goyo Ascacíbar y la alfareña Lurdes Chávarri. Tarazona tuvo que retirarse en la segunda vuelta y Ascacíbar, en la quinta. «Me ha dado un tirón en la parte de atrás del muslo y era imposible seguir por el dolor», reconocía ayer Goyo, veterano corredor de 71 años. Atrás quedan los sacrificados entrenamientos de los últimos meses, pero sólo mediar la prueba (50 kilómetros) es una heroicidad para su edad.

La que sí logró terminar fue Lurdes Chávarri, alfareña de 44 años residente en Calatayud (Aragón), con un tiempo de 9.41.58 horas, clasificándose como la undécima de su categoría. Lurdes fue campeona de España de ultrafondo el año pasado con una marca de 9.39.47. Maestra de profesión, practica atletismo y pertenece a los clubes Inferno y Jalón. «Iba con la idea de hacer mejor tiempo. Aunque he ido todo el rato corriendo, he andado en tres momentos, pero iba peor, me mareaba», describía ayer Lurdes horas después de finalizar la prueba.

«Si el muro del maratón llega en el kilómetro 30, en los 100 aparece en el 65. De pronto me he encontrado muy cansada, me dolía todo. Pero he pensado en los entrenamientos, en mis clubes, en mi madre, mi hermana... y tiras para adelante sabiendo que, después, llegará lo bueno porque ya tienes experiencia», afirmaba. Y todo ese esfuerzo con el objetivo básico y simple pero complicado: acabar. «Puede pasar cualquier cosa, es muy relativo, aunque cuando he pasado los 50 en 4.40 horas ya sabía que iba bien», confesó. Después, la satisfacción: la meta. ¿Muerte o resurrección?: «Cuando he parado he sentido frío. Y me costaba andar. Ahora ya se me ha caído una uña».