La Rioja

La celebración de la corona

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Cientos de alfareños acompañaron la procesión con la imagen de la patrona. / Ernesto Pascual

  • Los alfareños honraron a la Virgen del Burgo en el día grande de sus fiestas

Los alfareños dedicaron el día de ayer a honrar a su patrona, a su Virgen del Burgo. Y lo hicieron desde antes de que el día se encendiera hasta que se apagó. Desde la Aurora que recorrió las calles alrededor de su iglesia, a partir de las 5 de la mañana, hasta la procesión que la paseó por la localidad más allá de las 9 de la noche.

Era el día grande de las fiestas, que se extienden hasta el domingo aunque relajen hoy el programa de actos. Respondiendo a la llamada de la tradición, cientos de alfareños se citaron a las 5 de la mañana en su iglesia para acompañar a la patrona y cantarle en la Aurora que recorrió las calles del barrio La Puebla. Las voces se fundieron en los distintos cantares, salves y en el himno por su patrona en un amanecer de confraternidad entre vecinos.

El tono del día cambió a partir de las 11.30 de la mañana, con la primera de las tres sueltas de reses bravas de estas fiestas por el anguloso recorrido de las calles Tudela y Trasmuro. Como novedad, el público encontró el nuevo vallado metálico vertical que se levanta en gran parte del trazado, sobre todo en la calle Tudela. También ha colocado el Ayuntamiento nuevos postes para levantar cuatro maderos en diversos puntos, sobre todo en Trasmuro. El encierro transcurrió con normalidad, entre quites, recortes y carreras. Y entre conversaciones y brindis por los bares de la zona.

Avanzada la tarde, cientos de vecinos llenaron la plaza de España para la misa por la patrona, que celebró el 60 aniversario de su coronación canónica, a la que se unió el presidente riojano, José Ignacio Ceniceros. Como en 1956, ofició la eucaristía el obispo, entonces Abilio del Campo, ayer Carlos Escribano. Con ese templo al aire libre, la virgen paseó en procesión por las céntricas calles junto a sus vecinos.