De Alberite a Nepal en moto

Raúl Espinosa posa con su moto al llegar a Nepal. :: R.E./
Raúl Espinosa posa con su moto al llegar a Nepal. :: R.E.

Raúl Espinosa ha recorrido 19.600 kilómetros en 60 días, de La Rioja hasta Katmandú

DIEGO MARÍN A.

El pasado 27 de marzo Raúl Espinosa partió de Alberite rumbo a Nepal en motocicleta. Por delante tenía una travesía de 19.600 kilómetros que pensaba completar en dos meses y así ha sido. El pasado miércoles llegó a su meta, Katmandú. Sólo su amigo, también motero, Juan Vicente Lumbreras, le acompañó hasta Turquía. Después, sobre dos ruedas, ha atravesado países como Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán, Irán, China, Pakistán e India.

Hoy, Raúl regresa a La Rioja tras un viaje de vuelta más rápido, en avión, con los mismos 48 años con los que partió pero con muchas más experiencias vividas y muchas más imágenes vistas por sus ojos. La mayor parte de la aventura la ha hecho en solitario con su BMW, que «ha ido perfecta a pesar del estado de muchas pistas y de la calidad de la gasolina». Además, asegura Raúl Espinosa, en todo el trayecto «¡ni siquiera he pinchado!».

«El viaje ha merecido la pena, te quita los prejuicios que tenemos en Occidente de los países de Oriente Medio, te fortalece la autoestima, crece la humildad en ti y te hace ser más positivo», valora Raúl Espinosa. De entre todos los países que ha visitado se queda con el paisaje de la cordillera Karakórum de Pakistán, el Pamir de Tayikistán, algo que describe como «sobresaliente».

«El viaje ha merecido la pena, te quita los prejuicios que tenemos de Oriente»

Por otra parte, también ha habido momentos complejos. «Lo más difícil ha sido alguna incursión 'off road' en Kirguistán y Tayikistán», apunta, aunque también cuenta que «moralmente, la India es 'matadora' por el calor, el tráfico, el ruido, la omnipresente basura, los olores... y la diarrea». No obstante, eso no le quita las gastas de volver a viajar, todo lo contrario: «Por supuesto, repetiré. Ya tengo en mente el próximo desafío. Uno serio: ¡África! Aunque antes haré algún viajecito por Europa, por ejemplo, tengo ganas de conocer Rumanía».

En los 60 días que ha durado su travesía intercontinental Raúl Espinosa recuerda «aventuras y desventuras» pero, sobre todo, «muchos kilómetros gozando de la moto, del paisaje, y otros apretando los dientes por las dificultades». Y es que ha atravesado algunos de los puertos de montaña más duros del mundo, como los de Karakórum, y otro en Pamir, otra cordillera asiática cuyo punto más alto llega a alcanzar los 7.495 metros.

«He conducido con nieve, granizo, lluvia y sol, a -5ºC y a más de 45ºC, he cruzado desiertos de sal, ríos y pistas embarradas», describe Raúl como si fuera un discurso cinematográfico, pero así ha sido su viaje. Ahora ya sólo queda regresar: «Vuelvo a Alberite con una sonrisa de oreja a oreja» y no espera mucho más que estar de nuevo con su familia y poder beber «unas birras con los amigos». Eso sí, nos da a todos un consejo: «¡Viajad, viajad, malditos!».

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