La Rioja

La llamada de Dios en Albelda

Novicios ante la entrada principal del seminario en los 60. :: asoc. exalumnos de escolapios de logroño
Novicios ante la entrada principal del seminario en los 60. :: asoc. exalumnos de escolapios de logroño

Más de mil chopos se talaron a partir del 25 de noviembre de 1928 para dar inicio a los trabajos de cimentación y replanteo del soberbio seminario de los Padres Escolapios en Albelda de Iregua. Hoy, como a principios del pasado siglo, este imponente inmueble (tal vez la obra más monumental, pero menos conocida del prestigioso arquitecto logroñés Fermín Álamo) atrae la atención de cuantos se encaminan a la localidad desde la carretera de Soria y dejan a su derecha la antigua finca denominada 'Las Viñuelas', donde se levantó esta construcción que ocupa 3,6 hectáreas en un terreno agrícola de 18 hectáreas.

El viejo seminario albeldense, en la actualidad carente de uso, se erigió para proporcionar formación religiosa y científica a los jóvenes religiosos escolapios de toda España en el último periodo de sus estudios superiores.

El lugar escogido parecía idóneo para esa vida de recogimiento y estudio, puesto que a la apacible finca la flanqueaba el manso fluir de la corriente del Iregua.

Según consta en diversa documentación facilitada por la Asociación de Exalumnos de Escolapios de Logroño, numerosas brigadas de obreros (la mayoría de Albelda, pero también de pueblos vecinos y aún de Viguera y Castañares de las Cuevas) participaron en la construcción de este teologado. La desmenuzada división del trabajo que exigía este tipo de edificaciones especializó a muchos en oficios que antes desconocían, lo que les abrió un nuevo porvenir en sus vidas. El censo de Albelda creció en aquellos años y algunos, llegados de otras localidades, acabaron creando en este municipio su hogar.

Una vez se inauguró el convento en 1929 y se ocuparon sus dependencias, la llamada Universidad Calasancia se integró de forma activa en la vida local, influyendo notablemente en los aspectos espirituales y culturales. Aunque estaba situado en zona nacional, al seminario albeldense también le afectó la contienda civil, ya que durante la misma se declaró depósito de armas y hospital de guerra.

Acabada la lucha fratricida, en agosto de 1939, sus imponentes instalaciones se destinaron a las nuevas incorporaciones vocacionales y se reanudó la participación en tareas catequéticas y pastorales en colaboración con la parroquia. Así, según recoge la Asociación de Exalumnos de Escolapios de Logroño, desde la apertura del teologado, los diferentes rectores concelebraron con el párroco en las fiestas patronales o presidieron procesiones, mientras que las autoridades locales y los vecinos de Albelda acudían como invitados a los actos litúrgicos de diversas festividades.

La escasez de vocaciones se hizo manifiesta en la década de los 70 y los superiores decidieron trasladar el seminario a Salamanca. En 1976 la propiedad se vendió al Ministerio del Ejército, que deseaba abrir en ella un centro para niños con discapacidad. Este proyecto nunca fructificó y, tras muchas vicisitudes, finca y convento han acabado en manos particulares.

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