La Rioja

La estabilización de la Atalaya de Haro comenzará a mediados de este mes

La estabilización de la Atalaya comenzará este mismo mes y tiene un plazo de dos meses. :: c.v.
La estabilización de la Atalaya comenzará este mismo mes y tiene un plazo de dos meses. :: c.v.
  • La esperada obra se adjudicó a Geobrugg Ibérica por 314.000 euros y su ejecución tiene dos meses de plazo

El 2017 comienza con grandes proyectos pendientes de inicio, como es el caso de la estabilización de las laderas de la Atalaya y Santa Lucía. Ésta es una de las principales obras que el equipo de Gobierno se comprometió a realizar al llegar a la Alcaldía. Un compromiso que heredaron del anterior Ejecutivo, ya que los desprendimientos en la Atalaya era y es un asunto que preocupa a sus vecinos.

Hace ya dos inviernos, intensos meses de lluvias, heladas y nieve hicieron que el talud de la parte alta de Haro sufriera fuertes corrimientos de tierra. El lodo y la tierra se desprendieron de toda la parte de la Atalaya despertando la alarma. Los técnicos han reiterado que las viviendas no corrían peligro, pero los dos gobiernos adquirieron el compromiso de actuar para consolidar este talud y el de Santa Lucía.

A mediados de diciembre se adjudicó la obra a Geobrugg Ibérica por 315.000 euros y una vez firmada el acta de replanteo, se espera que las máquinas empiecen a trabajar «hacia mediados de este mes de enero», según ha confirmado el concejal de Obras, Javier Redondo.

La empresa tendrá un plazo de dos meses para desarrollar los trabajos en las dos zonas previstas de la Atalaya y en Santa Lucía. La intervención consiste en la definición de bloques y la instalación de grandes barras de acero que ayuden a la estabilización de las laderas. Además, colocarán un mallado que afiance su estabilidad y consolide la estructura. Se responde así a una demanda vecinal que viene de atrás.

Retrasos

La obra se ha ido dilatando en el tiempo, ya que con el cambio de Gobierno, en el 2015, el nuevo equipo decidió encargar un nuevo proyecto geotécnico que revelara el estado exacto de la Atalaya, su urgencia y la actuación precisa. Problemas de filtración de agua obligaron también a conocer el origen de los mismos para poder darles solución.

Y con todo controlado, se inició un proceso de licitación que comenzó con 200.000 euros en una primer intento. Las críticas de las empresas que aseguraban que el precio no se ajustaba a la realidad hicieron que se paralizara la contratación y saliera en una segunda licitación.

En esta ocasión, también se interrumpió el proceso por «una infracción no subsanable», según recogía el BOR. Finalmente, en la tercera convocatoria se presentaron cinco empresas a las que se exigía ciertos criterios técnicos y su acreditada documentación. La Mesa de Contratación se decantó por la oferta de Geobrugg, que cumplía con el pliego.