La Rioja

El canto que hizo historia

Procesión con la imagen del Santo alrededor de la ermita. ::
Procesión con la imagen del Santo alrededor de la ermita. :: / Javier Albo
  • Los calceatenses recordaron el milagro del gallo y la gallina

Un milagro -dicen que el más famoso de la Edad Media- y una ciudad. Ambas quedaron unidas para siempre en una frase: 'Santo Domingo de la Calzada, donde cantó la gallina después de asada'. Un buen eslogan, con un único fallo, en aras de la rima: hacer cantar a la gallina, tal que si hubiera sido así habría que añadir un tercer milagro al de la resucitación del peregrino injustamente ahorcado y al del regreso a la vida, igualmente, de las dos aves que el corregidor -en realidad un títere en manos de la providencia divina- se disponía a comer.

Sea como fuera cantó y sus ecos se extendieron por la 'red' de aquellos tiempos, que no era otra que el boca a boca. Tampoco había 'autopistas de la información', aunque sí un camino universal, que era el de Santiago, por el que aquel portento se extendió a muchos rincones del mundo y despertó la curiosidad de visitar aquella ciudad donde tan prodigioso hecho había acaecido. En el año 1350, el Papa Clemente VI emitió una bula por la que concedía indulgencias a quienes, entre otras cosas, «mirasen al gallo y la gallina que hay en la iglesia». De esta forma, Santo Domingo de la Calzada pasó de ser lugar de paso a ser destino; a destacarse en el mapa.

No es extraño, por esto y sobre todo por el amor que profesan a su patrón, que los calceatenses recuerden de manera especial este milagro, que ya tiene su 'escaparate' constante en la catedral -único templo de la Cristiandad que alberga animales vivos, alojados en un gallinero del siglo XV-, y en el reconocimiento del mismo como Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial. Además de eso, cada 13 de octubre, o sea tal día como ayer, celebran una misa y romería en la ermita de la Mesa del Santo, entre otros actos, con los que cierran el ciclo festivo que comienza cada 25 de abril.

Diversos actos

Este año, la romería coincidió con la llegada, en la práctica, del otoño, que menguó una afluencia ya de por sí reducida por lo laboral de la jornada.

Llovió algo durante la noche y el suelo se presentaba húmedo al paso de la procesión que siguió a la eucaristía, participada por un centenar de personas, más el gallo y la gallina, presentes en este acto desde el año 2011.

A ella siguió, tras un aperitivo, la acostumbrada comida de confraternización por parte de los miembros del Patronato que gestiona la ermita -cofradía del Santo, Ayuntamiento y cabildo catedralicio-, que este año fue preparada por las cofrades de la primera: menestra de verduras, bacalao y, de postre, tarta milhojas. Por la tarde, rosario, música con la charanga Los Gallitos y el sorteo de la imagen del Santo, que recayó en el número 5823, perteneciente a Mari Sobrino.